lunes, 30 de junio de 2008

El espejo invisible


We've been dreaming
But who can deny
It's the best way of living
Between the truth and the lies

-- See who I am, de Within Temptation

Creo que un cuestionamiento más importante que el del sentido último de la vida es el que concierne a cada persona. Y, para ser más específico, no me refiero a la pregunta por el “nosotros”, sino por el “yo”, el “¿quién soy/eres?”

Hace ya un buen tiempo llevo teniendo una idea con respecto a esa pregunta, pero no puedo recordar si fue a mí a quien se le ocurrió o si lo leí en alguna parte (me gusta creer que es lo primero). A mi parecer, desde un primer momento cada uno es tres a la vez, el que creemos ser, el que somos en realidad y el que queremos ser; en un segundo momento, somos una infinita cantidad a la vez, pues somos lo que cada persona cree que somos; y en un tercero y último, somos uno en el pasado, uno el presente y uno el futuro, pues siempre estamos cambiando, aunque en esencia podamos seguir siendo los mismos (de lo contrario no seríamos la misma persona en cada etapa).

Es por todo ello que la pregunta por el “¿quién soy/eres?” se torna tan entreverada y confusa, pues somos tantos a la vez que es demasiado difícil determinar quiénes somos con exactitud. El ‘yo’ que creo ser no necesariamente es el ‘yo’ que conoce cada miembro por separado de mi familia; ni cada uno de mis amigos necesariamente me conoce como el ‘yo’ que en realidad soy o que fui segundos atrás. En el ámbito de lo personal, de lo concerniente a cada uno, solo deberíamos preocuparnos por los tres primeros ‘yo’, los cuales se moldean de acuerdo a nuestro pensamiento. Aunque en el caso del ‘yo’ que somos en realidad las cosas son un tanto más complicadas (al menos eso deduzco). Y, en todo caso, este sería el ‘yo’ que deberíamos explorar con más detalle, pues es el que ocasiona que nos hagamos la pregunta desde un principio. Veré qué se puede hacer.

domingo, 29 de junio de 2008

What's your advice, Mr. Beer?


You show me what is real
and I just pretend
Another perfect day
and I wonder how it all will end

-- Another perfect day, de Fates Warning



Vagando nuevamente por el cajón de los recuerdos, encontré esta pseudo-historia que, pienso, merece una oportunidad de consagrarse inmortal:

Locuras esenciales

Perdido, sabiendo adónde ir y cómo llegar, tomó caminos que nunca tomaba, se detuvo en lugares que no conocía y hasta saludó a gente que nada tenía que ver con él. No se sentía él mismo a pesar de saber que todo lo hacía por voluntad propia, pero cuando pasó la mujer a su lado entendió perfectamente qué le hizo sonreírle. Esa noche había soñado con una persona que no veía en mucho tiempo y que prefería mantener guardada en la memoria antes que tener que verla nuevamente.

El sueño había sido muy sugestivo, le había mostrado los deseos de su alma y, a pesar de eso, se negaba a caer presa de aquellos sentimientos, seguro de sus decisiones pasadas. Y es que la mujer había estado tan cerca, lo había acariciado, se había acurrucado junto a él y le había dicho palabras tan hermosas que hasta el ser más frío del universo se habría derretido ante ellas. La única condición, aparentemente, era que Perdido no podía devolver las caricias ni pronunciar palabra alguna, situación que lo hacía sentir aprisionado y con una impotencia tremenda. Era como si estuviese encadenado de pies a cabeza con ninguna posibilidad de movimiento, pero capaz de ver y sentirlo todo. Esa mujer, a la que acababa de sonreírle, le hizo recordar todo eso. En esa sonrisa se escondían un sinfín de cosas, desde las palabras más amorosas y los cosquilleos más delirantes hasta los deseos más ardientes y las fantasías más íntimas. Claro que la mujer no tenía forma de saber todo esto, pero a Perdido le bastaba con vivirlo él solo.

Continuó con su camino algo más seguro de sí mismo y no tardó en llegar a aquel lugar que lo había estado esperando desde siempre. Tomó asiento frente al mar y se dejó llevar por la oleada de pensamientos. El sueño no había sido del todo placentero, ahora recordaba. La mujer era alguien a quien una vez creyó amar, pero tantos infortunios le trajo que decidió olvidarse de ella tan fácil como nos es olvidarnos de un venda en los ojos. Era por esta razón que lo que en un principio consideró un sueño no era más que la peor de las pesadillas. El tenerla ahí, tan cerca, tan al alcance de la mano y no poder ni tocarla con las palabras hacía evidente su tortura, le daba a entender que su alma no demostraba deseo alguno, sino una sed de venganza tan increíble que estaba dispuesta a perder la vida por llevarla a cabo. En el sueño estaba la mujer junto a Perdido, pero pronto se le veía al lado de alguien más, alguien que no tenía problemas en tocarla y deslizar sus endiabladas garras por el cuerpo desnudo de la chica. Y allí estaba Perdido, inmóvil e indefenso. No me malentiendan, Perdido no es un cobarde y mucho menos un debilucho, pero traten de entenderlo. Veía a quien una vez creyó amar en brazos de otro hombre y entendía que no tenía nada que hacer allí y, sin embargo, no hacía nada por irse, pues no veía una salida. ¿Qué era lo que su mente trataba de decirle?

Perdido, sin duda, no lo sabía. Dejó que sus pies tocasen las aguas frías del océano y se sorprendió al ver que la chica a la cual le había regalado una sonrisa caminaba por las cercanías. Fue entonces cuando comprendió lo que debía hacerse. Se dirigió a ella y le dijo que varias oraciones más arriba le había regalado una sonrisa y que si por favor podía devolvérsela, pues lo había hecho sin pensarlo completamente. La mujer, nada tonta, se rehusó a dársela de vuelta y preguntó qué valor tenía para él. Perdido no dijo la verdad enseguida, pero al pensar que nada bueno resultaría con mentirle, le contó de su sueño, de la mujer que una vez creyó amar y de la tortura que le siguió. La dueña de su sonrisa rió tiernamente ante tal historia y le aseguró que le devolvería lo que era suyo si prometía acompañarla en ese día tan extraño, pues había salido de su casa sin saber adónde iba ni cómo llegar a ese lugar desconocido, pero desde que un hombre (él) pasó a su lado y le regaló una sonrisa con un sinfín de cosas escondidas en ella supo que había dejado de estar perdida en ese mundo tan lleno de vendajes y cadenas.

sábado, 28 de junio de 2008

Tatuajes de la vida


What about the life...?
It shines so bright now in my eyes!
What about the death...?
Faith I found, now life's my quest!
What about the dreams...?
There're new visions in my grief!
What about the fight...?
It graces my life!

-- Welcome back, de Lost Horizon


Rebuscando entre mis cajones de objetos olvidados, objetos que alguna vez puse ahí no para dejarlos de lado sino para volver a ellos y vivirlos nuevamente, encontré mi cuadernito verde de la locura, de esos tiempos en los que la oscuridad parecía el mejor lugar para vivir. En él encontré diferentes escritos de cuando mi cabeza no estaba del todo bien, pasajes tan absurdos o tan escalofríantes que ni yo mismo me reconozco; ya ni recuerdo qué ocasionó la mudanza de las profundidades al mundo de la luz, y menos la caída a esa “edad media” de mi vida. ¿Por qué conservar un libro con recuerdos que sería preferible olvidar antes que revivir? Mi ‘yo’ del pasado debió haber sabido la respuesta con tal recelo que mi ‘yo’ del presente no puede ni imaginarla. Tal vez se encuentre escrita en alguna oración de los párrafos más oscuros, pero dejaré que se pierda ahí, pues no me atrevo a introducirme en ese mundo nuevamente, ni siquiera en plan de turista.

Pero sí puedo osar dar una respuesta: aquello que olvidamos es aquello que dejamos de aprender. Es como olvidar que alguna vez caímos, lo cual es muy insensato; tal vez no sepamos el método utilizado para levantarnos, pero sí que nos levantamos, y eso es lo que importa en última instancia. De igual modo, dejar de lado el hecho de que alguna vez no fui tan normal como ahora proclamo ser es pretender imaginar una vida sin logros, por decir lo menos. El cuadernito verde de la locura ha regresado al cajón de donde salió, y seguramente permanecerá guardado allí otros cuatro años más hasta que vuelva a sacarlo y preguntarme las mismas cosas nuevamente. Con algo de suerte, me conoceré lo suficiente como para poder conocer al ‘yo’ que alguna vez fui. Por el momento solo estoy seguro de algo: me alegra estar de vuelta.
.

viernes, 27 de junio de 2008

Another one bites the dust


No pensé que era amor y lo dejaba correr,
iba atando mis manos,
me alejó del ayer...
Y el mar,
que antes miraba estando solo
hoy vale nada sin ti

-- No pensé que era amor, de Pedro Suárez-Vértiz

Los pensamientos se desvanecen a pleno vuelo, antes de aterrizar, como las cenizas llameantes de una fogata que saltan despavoridas y desaparecen en la oscuridad. Así desapareces tú, con las vendas que pusiste sobre tus ojos para zambullirte sin ver lo que llegase a continuación; y ahora te hundes como un ladrillo que nunca aprendió el estilo mariposa, como una dura y testaruda piedra que se lanza porque no ve otras salidas. Y para eso es la venda, mi querida pared, para dejar de ver esas otras opciones que inexplicablemente dejaste de lado, puertas abiertas y semiabiertas que ignoraste sin más. Caminas a la boca del lobo, te contorsionas y desgarras tú misma entre sus dientes y entras a ese mundo del que pocos logran salir ilesos; tú no serás la excepción, me temo.

Tal y como las piezas en un tablero de ajedrez, me encuentro en la posición que me corresponde y he hecho un movimiento acorde a las reglas del juego. El rey se abalanza contra un simple peón que amenaza a la reina, pero esta toma la acción como un acto fuera de lugar, un acto insultante que busca entrometerse en sus propios movimientos, y sigue avanzando hacia la línea de fuego, desde donde el moribundo monarca la ve unirse al bando contrario; un movimiento nunca antes visto en la historia de este juego. Solo soy el mensajero, y como sucedía en la antigüedad, he sido decapitado por presentar las malas noticias, por cumplir con un deber que cualquier otro podía haber hecho pero que prefirió no. Es en circunstancias como estas es en las que uno puede percibir quienes son los que verdaderamente están de tú lado.

Aquel que calla ante una inminente desgracia, sea por miedo o cualquier otra razón, es tan culpable de aquella como el que la ocasiona. Y qué irónica es la vida, que castiga a quienes hablamos por el bien de otros. Nuestros deslices hemos tenido, nuestros errores hemos cometido; pero las rectificaciones y disculpas no tardan en llegar al lado de consejos y advertencias que solo nos procuran el fin de todo lo que conocemos. Qué irónica, sin duda. Pero ya no es tiempo de lamentarse, sino de aprender, de esperar. La pared sigue hundiéndose en lo que parece un mar de ácido, y no podemos saber cuándo terminará de corroerse o cuándo aprenderá a nadar; lo primero parece más plausible, pero yo tengo esperanzas en lo segundo, sin importar lo poco probable que pueda parecer. Yo creo que aún hay tiempo de retroceder, de quitarse las vendas, de aprender a nadar, de reconocer los propios errores antes de que sea demasiado tarde y te quedes sin una mano que te saque del agua.

jueves, 26 de junio de 2008

Trente


Yesterday I saw a light moving fast across the sky
Now I see a glow, left and right
Stars are falling down tonight, I fear...
And the pouring rain, eating my green grass
Leaving a stain
Never healing back to be the same

-- Destruction preventer, Sonata Arctica

Silenciosamente cae dormida y tarda unos minutos en comenzar a soñar. La tranquilidad en la que se encuentra esconde el tormento que vive día a día, aunque ella misma sabe cuán exagerada puede llegar a ser si se le permite, así que poco vale cualquier descripción que se haga; caerá, como todas, en la hilera de mentiras que van apilándose para cuando deban ser usadas nuevamente. Está perdida en un paraíso personal, un mundo propio que utiliza en esos momentos que la vida comienza a serle un impedimento en la culminación de sus placeres. Y es que para ella solo existe eso: placer en su forma más bruta. Ahora tendida en la cama con los ojos abiertos y los senos al aire divaga sobre la tormenta que se avecina; sobre los problemas que van cayendo como las gotas que anteceden un diluvio; sobre los truenos que son quienes intentan ayudarla y a quienes retira con una violenta sacudida de cabeza. Ya no tiene sueño ni sueños, la vida se le pasa y lo único en lo que piensa es en cómo sobrevivirá, sola, indefensa, ¿feliz?

¿Realmente existe la felicidad o acaso es un constructo creado por el hombre como una meta por alcanzar, un eternamente inalcanzable límite? Solo podemos adivinar, o al menos opinar con ideas medianamente lógicas, pero la verdad yace demasiado alto como para poder alcanzarla; y las escaleras no sirven, solo nos alejan del suelo y hacen de nuestros pensamientos simples discursos soñadores que puede refutarse con la facilidad con que soplamos una pluma. Entonces, si apenas tenemos la capacidad de lanzar conjeturas que muy probablemente no atinarán a la verdad desde nuestra inferior posición, ¿qué otro recurso nos queda en la búsqueda de la explicación de la felicidad? Podemos referirnos a hechos, experiencias personales altamente subjetivas y no siempre muy confiables, pero una vez que hiciésemos eso perderíamos la intersubjetividad que supone la explicación de un fenómeno tan complejo. Así que debe bastarnos con creer o desconfiar, tratar de alcanzar o desistir, soñar o vivir.

Stars we have in great quantites, some bigger than others, some brighter, some worthless. Little dots which adorn that beautiful emptiness we call space, an infinite void that expands around us and, very possibly and at the same time doubtfully, inside of us. Have you ever felt there’s nothing inside you, empty? I might have, and I thinks it’s completely normal, another phase in an obsolete human being searching for greatness in the wrong places. Have you ever felt the stars move all over your stomache, that curious thing we insecurely call love? Those who consider themselves lucky enough to never have felt it are actually failing to see the wonders it produce, although they do save themselves from all the despair that love usually supposes. And have you ever felt you were destined for something bigger than what you’re aiming at? If so, it’s never to late to call to Destiny’s mobile phone and ask for a change of lanes, a change of route, a change of heart, a change of anything you desire. But changes are dangerous, so choose wisely before you venture into unknown territories. Life is unpredictable, and while this adds excitement to it, it also combines with reality to create problems; we’re never completely safe.

Y comemos paquetes de nueve morochas sin querer darnos cuenta, tal y como pintamos el mundo con los colores de la destrucción humana. Sí, esa destrucción que osa llamarse arte, arte de los insensibles, insensibles hambrientos de poder, poder para controlar a la gente, gente que se deja llevar por las palabras, palabras que solo sirven para mentir, mentiras que todos creemos por que nos da igual; igual es, ¿no? Parece que la ceguera está de moda. Y ahora todo tiene precio, tu casa, tu carro, tus servicios, tu familia; ¿qué hay de tu cabeza? Tal vez si te esforzaras, si estudiaras tanto como te exigen, si consiguieras a la mujer de tus sueños y si tuvieses 2.7 hijos perfectos serías feliz. Pero el ‘tal vez’ es muy engañoso, y de los engaños vivimos cual ratas en la basura, nuestro Edén, nuestro paraíso hecho polvito de chizitos fiesta. Me pica la mano, me duelen las orejas, el ojo se me cae y la sonrisa ya está gastada. Podemos criticar, pero ¿quién nos critica a nosotros? Pues nosotros mismos, como debe ser, como está planeado. Sino, mira.

Yo: ¿Por qué tiene que ser así?
Yo: Porque no podemos elegir cada vez que queramos. Las cosas no siempre se nos presentarán como esperamos.
Yo: ¿Existe posibilidad alguna?
Yo: Siempre existe posibilidad, siempre hay esperanza, siempre hay espacio para el optimismo. Cuando todas las puertas parezcan cerradas, acércate a cada una de ellas; nunca se sabe si olvidaron echarle llave a alguna.
Yo: ¿La esperas?
Yo: Sí, pero he perdido noción de las razones que me impulsan esperarla. Uno no puede detener el tiempo, eso lo sé de sobra, y menos aún retrocederlo, cosa que ya ni quiero; pero sí podemos proyectarnos en el futuro.
Yo: Entonces, ¿qué propones?
Yo: El camino de la vida no es solo uno, hay tantos como tú quieras que los haya. Así que ve por uno y diviértete, experimenta. Vive, en resumen.
Yo: ¿Y el perdón?
Yo: He aprendido que aquel que no perdona espera en vano, por lo que aguardo con los brazos abiertos.
Yo: ¿Tan seguro proclamas tu inocencia?
Yo: No soy inocente de nada, ni siquiera de vivir. Pero sé cuándo cometo un error y sé cómo disculparme. Y una vez hecho eso, el resto depende del resto.
Yo: Ahora entiendo.
Yo: Es que nada es seguro, ni siquiera la reacción ante palabras nunca pronunciadas o deseos sin pedir. El tiempo pasa, al igual que las personas que nos rodean. Y, aunque no es imperativo que nos movamos con ellas, tampoco es buena idea relegarse con los sucesos del pasado. El mundo se expande frente a nosotros, y las oportunidades están ahí para aprovecharlas o, si tal no fuese el caso, para crearlas nosotros mismos. Es cuestión de no hundirse, mover las piernas y ser feliz. Porque la felicidad sí existe, al menos para aquellos que creemos en ella y que vivimos para conseguirla. Y ya sé lo que preguntarás: “¿Cuál es el sentido de la vida?” Pues déjame decirte que no hay respuesta correcta. Cada uno le da el sentido que quiere. Así de simple, así de complejo. Mírate bien, y listo.
dIROLE

miércoles, 25 de junio de 2008

Dame una razón

Why'd you ever think that you could run away from pain?
Sorry man, your tries were all in vain

-- The voice commanding you, de Angra


Un día como cualquiera quiso volar, quiso tener alas y darle un nuevo significado a la palabra ‘libertad’; pero no siempre se consigue lo que uno quiere, y la frase está tan prostituida que ni ganas dan de pronunciarla o de siquiera tenerla en cuenta. ¿Por qué no hemos de conseguir lo que queremos? ¿Por qué debemos limitarnos o dejar que nos limiten? Si queremos algo, ¿no deberíamos hacer hasta lo imposible por conseguirlo, cueste lo cueste? Más allá de tropezar con la libertad de otros, deberíamos probar cada recurso disponible en cuanto se refiera a la búsqueda de nuestro deseo más grande, de eso por lo que vale la pena vivir.

¿Qué es la libertad? ¡Diablos!, no puedes esperar que te conteste algo como eso. Apenas puedo decirte que no existe realmente a menos que la pongas en acción, pues de lo contrario sería como tener una jaula que no se usa nunca; inservible. La única libertad posible es la que está en constante uso. Do you get it? Por eso, si tienes alas, si sabes usarlas y quieres volar, no dejes que nadie te las corte y evite que emprendas el vuelo hacia el cielo que más te atraiga. No permitas que te quiten aquello que es tuyo por derecho y que tienes desde que diste el primer respiro en este mundo que a veces puede ser exageradamente arbitrario.

Así que rómpeme en pequeños pedazos, quiebra cada hueso de mi cuerpo, mátame con tus palabras, déjame indefenso y solo, pero no te lleves eso que amo tanto y que la libertad me permite volar para conseguir. Te reto a detenerme, dolor, pero te hago saber desde ya que no podrás vencerme; tal vez no pueda huir de ti, pero sí puedo hacerte frente. Aquí estoy, esperando tu mejor golpe, y no pienso ir a ninguna parte.

martes, 24 de junio de 2008

Muy tarde para el perdón


Help me if you can, I'm feeling down,
And I do appreciate you being 'round.
Help me get my feet back on the ground.
Won't you please, please help me?

-- Help, de The Beatles


Qué difícil es ser alguien para los demás, dedicarse a ayudar a personas que no se conoce (al menos al principio) y que dependen tanto de uno que el más mínimo error de nuestra parte puede suponer una tremenda calamidad (aunque, claro, es relativo). Es como ser un doctor y caminar con la calle con la bata blanca puesta; una persona se accidenta y la responsabilidad recae sobre él, al igual que todos los dedos que responden a la pregunta “¿quién puede ayudar?”. Pero esta situación también es relativa, pues no se ven muchas personas con bata blanca caminando por la vía pública, y los hay doctores que pueden hacerse de la vista gorda y pretender que el problema no les concierne y, por lo tanto, no tienen por qué ser parte de la solución.

Qué difícil es, pero muchos piensan en la enorme ventaja que se hiergue por encima del perjuicio: poder. En nuestras manos reside el bienestar de la persona, y cada uno decide qué hacer con ella entrando en juego muchos puntos, como la ética y la moral, por ejemplo. El poder para hacer algo no significa que debamos hacerlo; el tío Ben lo dejó bien en claro, y de nada sirve repetirlo. ¿Por qué existen personas que gustan de ayudar a otras, incluso cuando no hay ningún beneficio para ellas? Es extraño, y van contra la naturaleza humana (es propio de los humanos cuidarse primero de sí mismos y luego de los demás, ser egoístas), pero existen y deberían ser admiradas, no solo por el hecho de actuar de esa manera, sino porque rompen con la etiqueta de “humanos”. Si tal es el caso, tal vez sí exista un beneficio después de todo.

La mano del destino está en movimiento, y su dedo apunta hacia ti. Tú eres el indicado, el llamado a crear el cambio que pocos esperan y que todos quieren, el que convertirá esta vida en algo menos llevadero, algo más complicado, por el bien de todos. La vida es demasiado fácil de vivir, es solo que nosotros mismos la complicamos y apenas puedo atreverme a adivinar el por qué de esto. Así que complícanosla, hazla más díficil de soportar; quizás entonces aprendamos a no querer más de lo que podemos manejar. ¿Qué tienes en mente?

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