miércoles, 6 de febrero de 2013

Ser en la comunicación

Fuente: http://fc06.deviantart.net/fs39/f/2008/329/0/c/Conversation_by_Mimy0318.jpg

People are strange
When you're a stranger

--People are strange, de The Doors


A lo largo del día uno puede haber entablado muchas conversaciones, no necesariamente aburridas ni con personas poco importantes, pero en algunas de aquellas puede sentirse que algo falta, que si bien existe una buena comunicación no siempre se da con espontaneidad, que las palabras no llegan con suficiente naturalidad. Es casi como una conversación forzada, un intercambio verbal (o escrito) entre dos o más personas que no brinda mayor placer. Pero también hay conversaciones del tipo opuesto, en las que es muy fácil hablar y relacionarse, conversaciones donde las palabras salen por sí solas, todo fluye con facilidad, no es necesario pensar demasiado en qué se dirá a continuación y el tiempo pasa volando sin que uno se dé cuenta. Por todo ello, creo que encontrar a una persona con quien se pueda hablar de esta manera es haber encontrado a alguien con quien podremos ser nosotros mismos. Y esa clase de vínculo es incomparable.

martes, 5 de febrero de 2013

Redescubrimientos

Fuente: http://fc07.deviantart.net/images/i/2003/47/8/2/Music.jpg

You can reinvent your world
Anytime you like

--To be alive again, de Journey


Unos años atrás, mientras escuchaba música en la casa de una vieja amiga, noté que su lista de canciones rebasaba las cuatro mil, lo cual me impresionó muchísimo. Por ello, a partir de ese día, comencé a conseguir tantas canciones como me fue posible, siempre y cuando pertenecieran a artistas que disfrutara escuchar y no simplemente música al azar. Hoy mi lista cuenta con más de ocho mil canciones, pero lo mejor de todo no es haber superado a mi amiga, sino toparme ocasionalmente con alguna canción que no he oído en mucho tiempo y volver a disfrutarla como si la estuviese escuchando por primera vez. En especial alguna de las que aquella compartió conmigo.

viernes, 1 de febrero de 2013

Yo soy... (cuarta parte)

Fuente: Archivo personal

You can always look at the negative
But you should always live in the positive
So I try every day to live that way

--Positivity, de Stevie Wonder


Hoy quise darle un vistazo a aquello por lo que me rijo, por una de las más fuertes ideas que me conforman, por esa filosofía de vida por la que tanto abogo y que trato de aplicar tan frecuentemente como me es posible. Esta mirada surgió a partir de una vivencia reciente que me hizo dudar de mí mismo y que me llevó a pensar por qué me percibo y me muestro como una persona positiva, teniendo en cuenta que a veces puedo actuar o sentirme de forma contraria.

Como ya lo he escrito antes, unos años atrás me encontraba lejos de ser optimista, inundado por pensamientos nocivos y destructivos, lleno de rencor hacia los demás, muchas veces sin que existiera una verdadera causa para ello. Mis experiencias pasadas me llevaban a tener una noción en extremo negativa de la gente, a desconfiar de ella, a pensar que siempre podía haber una intención oculta en sus acciones que terminaría por ocasionarme daño. Así perdí más de una amistad. Sin embargo, de la mano con todo este enojo, iba un deseo enorme de ser feliz. Sé que suena cursi y hasta idealista de sobremanera, pero era algo a lo que me aferraba fuertemente y sobre lo que discutía con frecuencia con el psicólogo con quien conversaba.

Con el pasar del tiempo todas estas ideas fueron desapareciendo. Todo el resentimiento que guardaba en mi interior fue transformándose. Mi visión del mundo se tornó mucho más positiva. ¿Qué ocasionó este cambio? No sucedió de la noche a la mañana, sino que fue consecuencia de decisiones erradas y vivencias muy intensas a lo largo de todo un año. Lo que viví, y principalmente lo que sentí, me hizo mirarme de verdad y reflexionar sobre lo que estaba haciendo con mi vida, con pensamientos, palabras y actos tan destructivos que de a pocos me iban convirtiendo en una persona enemistada con todo y todos, y en especial conmigo mismo. A partir de una situación en particular, la más difícil por la que alguna vez he pasado (y eso es decir poco), descubrí que nada sería igual de complicado, que desde ese punto en adelante sería capaz de todo.

Y así nació mi optimismo. O, quizás más acertado sería decir que así pude sacarlo del lugar en donde lo guardaba. Pero si bien los últimos años he vuelto a tener fe en las personas y en mí mismo, a veces me cuesta mucho mantenerme fiel a mis ideales. En ocasiones saco a relucir esos viejos pensamientos y actos negativos, y son mis seres queridos, familiares y amigos, quienes resultan más dañados, como recientemente ha sucedido. Este suceso me hizo dudar de mi actitud positiva, me hizo creer que tal vez la manera optimista con que he elegido ver el mundo es solo una máscara que un día me puse para esconder quien verdaderamente soy. Tal vez mis ideas son forzadas, creadas como una excusa o perdón, como un arma para protegerme de la realidad. Tal vez el deseo de ser feliz me empujó a engañarme y hacerme creer que al fin había conseguido serlo.

Pero todas ellas solo eran ideas producidas por la inseguridad, el tipo de cosas que a veces saturan mi cabeza y nublan mi juicio cuando paso por momentos de dificultad. Si alguna vez me puse una máscara, hace mucho que me deshice de ella; la realidad puede ser dura, y a veces se contradice con mi forma de ver el mundo, momentos en los que puedo flaquear, pero al final del día me mantengo firme, y mis ideales también. Y sé con seguridad que no soy feliz, pero sí me encuentro satisfecho, agradecido y orgulloso de haber hecho el esfuerzo de cambiar, de elegir el camino que me acerca a la felicidad en lugar de alejarme de ella. Soy una persona optimista y realista a la vez, soy quien siempre ve lo bueno en medio de lo malo incluso cuando es difícil notarlo, quien tiene esperanzas a pesar de todo. Y eso no solo es un hecho, es una promesa que me hago a diario.

lunes, 28 de enero de 2013

El último es el paso más importante

Fuente: Archivo personal

Have you lived a lifetime today
Or do you feel like you just got carried away?

--The stars look down, de Rush


I: Por años he estado listo para todo, listo para enfrentar lo que sea que hiciese falta encarar. Pero a pesar de mi disposición, nada pasa; nada nunca pasa.
J: ...
I: Las han habido veces en que he esperado sentado, y veces también en las que me he resuelto a actuar. Así que no puede decirse que no he intentando ni mucho menos que no he aguardado pacientemente.
J: ...
I: Pero son todos intentos fallidos y todas esperas en vano. Uno puede estar listo el resto de su vida, puede prepararse con antelación para cualquier circunstancia; puede planear los cursos de acción y puede prever las consecuencias de cada acto, pero nada de eso sirve si nunca pasa nada.
J: ...
I: Estar listo funciona, pero se torna aburrido cuando el mundo es reducido a lo predecible, cuando se logra lo propuesto pero no se consigue lo anhelado. La sorpresa se esfuma por completo.
J:
I: Por eso lo dejo todo y elijo dedicarme a un solo momento, a saber que existes, que me escuchas y que después de tantas palabras echadas al aire alguna llegue a ti y me reconozcas; que sepas quién soy, de dónde vengo y cuántos pasos más habré de dar hasta que nuestros caminos se crucen. Porque no importa si he de buscar toda la vida mientras sepa que algún día te encontraré. Y para eso y nada más verdaderamente necesito estar listo. Para sorprenderme. 
J: ...
I: ...

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿Qué es vivir bien?

Fuente: http://oo-rein-oo.deviantart.com/art/The-Warmth-Of-Life-256208821

Some of us choose to live gracefully
Some can get caught in the maze

--This is the life, de Dream Theater


Hoy pensé en la venganza e inmediatamente pasé a recordar mis años escolares, probablemente la etapa en la que me surgían más ideas de este tipo. Pero no reparé en una experiencia personal, sino en la de un amigo, y en cómo éste decía querer hacer caso a las personas que le aconsejaban vivir bien en lugar de buscar venganza. Yo era uno de esos tantos que afirmaba que olvidar el asunto o perdonar al agresor era el mejor curso de acción, pero sabía muy bien que ni yo hacía eso, que "vivir bien" era (y es) demasiado difícil. Tras la comodidad de no verme involucrado en su problema, podía decirle de manera objetiva que sintiese, actuase y pensase de una manera que, estoy seguro, muy pocos pueden cuando se les hace mal o cuando lo perciben así.

Vengarse, a mi parecer, implica cierto pensamiento de por medio, supone darle varias vueltas a un tema, por lo que ocupa bastante tiempo y demasiada energía, los cuales podrían ocuparse en cosas más productivas. Pero dado que la emoción juega un papel muy importante en el asunto, olvidar y perdonar resulta una labor que demanda mucho esfuerzo, en especial si el solo hecho de imaginarse haciéndole algo igual o peor a la persona de la que buscamos vengarnos nos brinda cierta satisfacción. Y creo que esa es la finalidad, la satisfacción, el placer de tener "la última palabra" en un argumento. Existen otras razones, por supuesto, pero creo que esta es la más significativa.

Pero, entonces, ¿qué es vivir bien?

Pensar mucho en la injuria (imaginada o real) y ver maneras de devolver el daño es en sí mismo dañino para uno mismo. Recordando todo el tema de las emociones, entiendo que reparar en un asunto por demasiado tiempo repercute en cómo nos sentimos y en cómo nos relacionamos con los demás. Por ello, pensar en lo negativo nos hará sentir mal no solo con respecto a lo mental, también a lo físico; nos irá socavando, nos drenará de energías y, quizás, nos será más perjudicial que la ofensa recibida. Básicamente, planear y llevar a cabo una venganza es contraproducente.

Vivir bien sería, entonces, no tomarnos ciertas cosas tan en serio; y en casos de mayor seriedad, enfrentar el asunto sin la intención de prolongarlo o de causar más daño, sino de resolverlo. Es fácil decirlo ahora, pero pensar y actuar así durante la situación no lo es en lo absoluto. Es más sencillo molestarse, dejarse llevar por las emociones negativas en lugar de reprimir impulsos destructivos. Sin embargo, callar todo el tiempo no es la mejor solución. Defenderse, si el caso lo amerita, sería lo ideal siempre y cuando sea una defensa que vaya en concordancia con la injuria recibida.

Por mi parte, he dejado atrás los días en los que me encerraba en mí mismo y urdía maneras de vengarme de lo que me hacían (y de lo que creía que me hacían). He aprendido a olvidar por mi propio bien, y aunque perdonar aún me resulta difícil, siento que tengo suficiente control como para no explotar ni quedarme con lo negativo. Mi estrategia es hablar, conversar sobre lo sucedido, ya sea con alguien más o, de ser posible, con el agresor, de tal manera que pueda llegarse a un acuerdo. No siempre funciona, y no siempre respondo de manera tan civilizada, pero es un comienzo. Todo sea por vivir bien.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Vidas interconectadas

Fuente: http://resonant-ronk.deviantart.com/art/Two-Lifes-Connected-99706297

It's as easy as one, two, three
That's my philosophy

--I think therefore I rock n' roll, de Ringo Starr


Varias veces he mencionado, en post anteriores, la importancia que le daba a las llamadas "coincidencias", cómo solía tomarlas como una suerte de señales acerca de lo bien (o mal) encaminada que iba mi vida. Si bien ahora he dejado un poco de lado dicha idea, más que nada por los ocasionales choques con la realidad, un par de días atrás noté algo muy peculiar con respecto a aquélla.

Me di un tiempo para volver a ver la película Magnolia, una de mis favoritas. Una vez terminada, comencé a pensar qué era lo que me gustaba tanto de ella, y decidí que se trataba del hecho de que las vidas de todos estos extraños se cruzaban de alguna manera; lo que en un principio parecían vidas separadas, lograban una especie de vínculo unas con otras conforme se desarrollaba la película. Noté, también, que este mismo concepto se repite en varias otras películas y novelas que me encantan. Y así concluí que dicha idea, de alguna manera, se ve reflejada en mi vida y en cómo la concibo. Me explico.

Si bien al principio todos somos extraños, hay una serie de circunstancias dentro y fuera de nuestro control que nos empujan a notarnos, conocernos, relacionarnos y, con el tiempo, a generar vínculos más estrechos, sean estos de amistad, de pareja, laborales, etc. Si bien esas relaciones ya gozan de la importancia que cada persona les otorga, por mi parte siento que las circunstancias de las que hablo (nuestras propias decisiones, y especialmente el azar) influyen mucho en cuánto más valoraré los vínculos que se generen a partir de ellas. Lo que trato de decir es que cuando una "coincidencia" como de las que hablaba al inicio del post involucra a otra persona significativa en mi vida, siento como si se fortaleciera el vínculo que tengo con ella. Espero se entienda lo que digo.

No hablo del destino, de que esté predicho que conoceremos a tal o cual persona, sino de cómo se conoce a alguien y cómo las circunstancias podrían favorecer una conexión más fuerte. Sin duda es una suerte de pensamiento mágico nacido de mi lado más soñador, pero por mucho tiempo me guié por esta idea, y en ocasiones la vida me presenta nuevas "coincidencias" que reavivan mi convicción, que me empujan a considerarlas como señales de que estoy exactamente donde debería estar y que aquello que me sucede, sea por mi propia elección o por fuerzas externas, es lo mejor que podría estarme pasando.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Música interior

Fuente: http://vhm-alex.deviantart.com/art/Music-20809051

What the people need
Is a way to make 'em smile

--Listen to the music, de The Doobie Brothers


Ayer, mientras regresaba a mi casa, me sucedió algo muy curioso. Había sido un día lento y sin mayores ocurrencias, por lo que andaba decaído de ánimo y sin energías. Tenía mis audífonos puestos y escuchaba música para mantenerme despierto cuando de pronto me pareció escuchar una canción muy familiar que provenía de algún lugar dentro del micro en el que viajaba. Retiré uno de los audífonos de mi oreja y traté de identificarla, y descubrí entusiasmado que se trataba de una de mis bandas favoritas, y por si fuese poco, tocaban una canción que me encanta. Miré de un lado a otro en busca de la persona que la oía, pero no tenía idea de dónde provenía exactamente la música. Estuve así un buen rato, hasta que llegué al paradero donde debía bajar. Volví a ponerme el audífono y salí del vehículo un tanto decepcionado.

Mientras caminaba hacia mi casa, noté que me sentía bastante más animado. Dado que la banda de la que hablo (Sieges Even) no es muy conocida, me alegró saber que había alguien cerca que también disfrutaba de su música, la cual encuentro extraordinaria. Las veces que más suelo escuchar a ese grupo es cuando ando en busca de inspiración o cuando trato de alcanzar un estado mental de reflexión; el sonido de los instrumentos, el ritmo, la letra y la combinación de todo ello me genera una sensación de paz enorme, por ello disfruto tanto escuchándolo. Fue algo muy curioso, el hecho de imaginar que alguien más, alguien que pudo estar sentado muy cerca de mí, pudiese experimentar sensaciones similares al escuchar aquella banda. E incluso si su gusto iba por otro lado, la idea de conversar sobre ella me parecía genial. Quizás por todo eso me puse de tan buen humor.

Sin embargo, una vez en mi casa, con mi ipod apagado, noté algo que me hizo reír a carcajadas. En mi bolsillo se encontraba mi celular, y de él salía el sonido que había estado escuchando en el micro. De alguna manera se había seleccionado la opción para reproducirla y había estado sonando todo ese tiempo, así que nunca hubo otra persona fanática de la banda, sino que siempre se trató de mí, tan despistado como a veces suelo ser. Definitivamente me sentí un poco decepcionado por la revelación, pero la situación me hizo sonreír como no lo había hecho en todo el día, y determinó en buena parte la manera como viví lo que restó de la tarde y la noche.

Un suceso tan sencillo como este me hizo recordar que uno mismo es quien decide con qué actitud se vive el día a día y los eventos que lo componen, incluso si el azar o la suerte hacen de las suyas de vez en cuando. Todo esto me remite a lo que tan acertadamente me señaló hoy un buen amigo: "Somos nuestras decisiones". Y entiendo, así, por qué ahora sonrío más.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails