miércoles, 16 de diciembre de 2009

Las piezas del rompecabezas humano (segunda parte)


Half of the time we're gone but we don't know where
And we don't know where

--The only living boy in New York, de Simon & Garfunkel


El primero de los temas que mencionaba es la elección de una carrera profesional. Es una decisión altamente importante porque prácticamente define el resto de nuestras vidas, y el reto está en que, por lo general, ésta debe tomarse a una edad en que tal vez no se tome con la seguridad necesaria. En mi caso, recuerdo que un año antes de salir del colegio estaba decidido a estudiar Ingenieria de sistemas. Y en lo que restó de ese año cambié de opinión varias veces, pues tuve como opciones Ingeniería informática, Ingeniería industrial, Filosofía, Literatura y Periodismo antes de quedarme con mi actual decisión, Psicología. Esa gran indecisión se debió en parte a mi falta de información por un lado, y a mi poca madurez por otro.

Durante casi tres años he estado seguro de mi elección, hasta que entré en una gran crisis poco antes de terminar el año pasado. Esa crisis me hizo dudar no solo de mis decisiones con respecto a la carrera, sino también con relación a los estudios como un todo, a una educación universitaria. Esto fue lo que en última medida me hizo querer viajar por el Perú en bicicleta (que es otra historia), una forma de encontrar rumbo propio, un sentido mayor que el de vivir la vida como el resto de personas. No hace falta decir que este viaje nunca se dio, pero aún así he podido pensar en mucho en todo este tema, y aún así he llegado a una conclusión satisfactoria. Sin embargo, esa misma crisis del año pasado llegó hace tres meses, si bien con menos potencia, sí con mucha presión por parte de mi familia.

Aquí es donde este tema se une con el segundo, el más general, y con la idea principal de estos dos posts. He pasado poco más de dos meses dudando nuevamente de mí mismo e informándome sobre otras carreras con la finalidad de no sentir que las descarto por desconocerlas ni porque mi familia me aconseja que estudie otra cosa. Pero estas últimas semanas, la seguridad que me abandonó por tanto tiempo ha regresado, no ilesa, pero fuerte. Con ella y con lo que he averiguado de otras carreras puedo estar seguro de que Psicología es mi mejor opción dentro de lo que se refiere al estudio. Este fue mi "examen a libro abierto", donde a pesar de obtener ayuda de muchas fuentes, en última instancia tuve que llegar a la respuesta por mí cuenta. Y junto con esto he podido resolver tantas otras incógnitas y tantos otros problemas, así como balancear mi vida hasta llegar a un punto donde puedo sentirme bien, realmente bien.

Sin embargo, regreso a lo que dio inicio a todo esto: ¿Cómo sé que lo que hago es lo mejor? No parto de una inseguridad, sino de una preocupación. Me preocupa que al elegir ciertas piezas esté dejando de lado otras iguales o mejores. Siempre cabe la posibilidad de que en el camino que estoy tomando estoy pasando por alto muchas cosas, varias que el futuro podrían servirme. Quizás, más allá de que Psicología sea lo que más me guste, exista algo en lo que soy mejor. O que al estudiar en una universidad pierda la oportunidad de hacer otra cosa que pudiese brindar un futuro más feliz. La experiencia me ha enseñado las dos caras de la misma moneda, que es posible tomar ciertas piezas que no elegimos la primera vez, y que algunas de las que sí obtuvimos en un comienzo pueden no encajar a la larga.

La conclusión, o lo más cercano a una, es que no hay forma de saberlo enteramente. Si tuviésemos las respuestas de antemano no solo estaríamos haciendo trampa, sino también viviendo una vida aburrida y sin emoción. Pero ni con toda la información del mundo podemos estar seguros de que esos temas importantes podrán ser decididos correctamente. Se trata, finalmente, de no tomarlos a la ligera, pensarlos con la seriedad adecuada, elegir con sensatez y aceptar lo que venga como resultado. Como armar un rompecabezas.

1 comentario:

laMar dijo...

Se acercan días complicados para mi, no por nada, si no por exceso de trabajo, así es que por si acaso no me da tiempo quiero desearte lo mejor para ti y los tuyos, ¡Felices Fiestas!.
Un abrazo enorme

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