lunes, 16 de abril de 2018

Conversaciones ferroviarias (tercera parte)


In a place where nothing is real
Let me tell you how I feel

--The ghost of flowers past, de Moon Safari


S: En unos días se cumplirán cuatro años desde la última vez que hablamos aquí.
T: Pensé que no volverías. ¿Qué ha sido de tu vida?
S: Fui a vivir como me aconsejaste y ahora estoy de vuelta para contarte cómo me fue.
T: Debemos dejar de encontrarnos en tus sueños.
S: Me encantaría, pero en el mundo real ya no te conozco, y dudo que quieras verme.
T: Tienes razón. Bueno, entonces cuéntame lo que has aprendido en todo este tiempo.
S: Aprendí que soy un prisionero del pasado; la nostalgia que siento al mirar atrás ya no me causa satisfacción, sólo angustia. No me deja respirar.
T: Siempre con el melodrama. Cuéntame otra cosa.
S: Aprendí a ser más arriesgado, a aliarme con mis miedos antes que huir de ellos. Ahora soy más valiente y a veces hasta temerario; tengo mucho que probar, a mí mismo antes que a los demás, y no tengo nada que perder.
T: ¿Sigues con esa idea de que la vida te quiere vivo?
S: Siempre, y cada vez lo creo con más fuerza.
T: Sigues siendo muy ingenuo, por lo que veo.
S: Sí, pero no veo nada de malo en eso.
T: ¿Eres feliz?
S: Pregúntame otra cosa.
T: ¿Sigues pensando en mí?
S: Cada vez menos, con menor intensidad.
T: Bien, así debe ser. Y no te zafarás de la pregunta tan fácilmente. ¿Eres feliz?
S: No, por supuesto que no. La felicidad...
T: "No es un estado, es un proceso", lo sé. Lo dices siempre, pero con eso no dices nada.
S: Esta vez no te soñé, ¿sabes? Llevo un tiempo sin soñarte, sin buscarte por aquí. Eso me entristece, pero creo que es muestra de que poco a poco voy necesitándote menos. Siempre disfruté de nuestras conversaciones, y serán algo a lo que regresaré con dicha; hablarte siempre será uno de mis placeres. Pero ahora siento que no hay mucho más por decir.
T: También me da pena, pero es mejor así.
S: He ido a vivir como me aconsejaste, he probado más de la vida en estos últimos cuatro años que en décadas previas, he descubierto un mundo más grande del que me permitía admirar. Y por eso te agradezco. Te agradezco por escucharme cada vez, por abrirme los ojos, por siempre estar aquí para mí.
T: Siento como si estuvieras despidiéndote.
S: Ya no quiero seguir atrapado en los recuerdos, en los vagos retazos de memoria que se niegan a olvidarte. Pensar en ti me hace avanzar más lento y en ocasiones también me obliga a retroceder.
T: Te entiendo, pero pareciera que no sólo me hablas a mí.
S: En cierto modo sí, pero tal vez me estoy dirigiendo a alguien más.
T: Esta será nuestra última conversación, ¿entonces?
S: No lo sé. Sé que seguiré soñándote, en menor medida, pero no dejarás de influir en mi vida y en mis sueños. No me arrepiento de haberte conocido; todo lo contrario. Pero sí me duele haberte dejado de conocer.
T: ¿Puedo darte un último consejo?
S: Por favor.
T: Deja de tomar la vida tan en serio; incomódate, haz el ridículo, ríete de ti mismo. Y cuando seas feliz, sonríe también por mí.


Imagen: https://cdn.pixabay.com/photo/2018/02/04/00/47/landscape-3128819_960_720.jpg

lunes, 22 de enero de 2018

Desrealismos


It might just be that we're all going nowhere fast
But even so I would not trade a single day

--The world's best dreamers, de Moon Safari


En ocasiones me sucede que mientras pedaleo me pierdo en mi propia mente. Entre que recuerdo situaciones del pasado o le doy vueltas a ciertas ideas, olvido dónde estoy y adónde voy por unos instantes. Al cabo de unos segundos he avanzado algunos metros y no sé exactamente cómo es que llegué hasta ahí sin chocar contra nada o sin caerme.

Sé que entro en una especie de modo automático. Montar bicicleta se vuelve una acción tan natural y propia de mí que dejo de pensar en ella y me concentro en otras cosas, por lo que puedo seguir pedaleando sin siquiera darme cuenta. Nunca me ha ocasionado accidentes, felizmente, quizás porque suele suceder en momentos de tranquilidad. Pero siempre me digo lo mismo cuando sucede: "Regresa, Diego, no te vayas." Y así salgo de ese estado.

Lo curioso, además de que lo digo en tercera persona, es que suele ser de una manera indulgente, tolerante, como si mi lado realista hablara con el soñador, como si ya supiese que estas cosas pasan con regularidad en otro tipo de situaciones. Porque claro, soñar despierto es uno de mis superpoderes, y al parecer lo hago en donde sea, incluso sobre la bicicleta.

Pero siempre regreso, siempre vuelvo a mi punto de partida. Ileso, pero con nuevas ideas.


Imagen: https://pixabay.com/en/sunset-cycling-bridge-cyclist-man-1208263/

domingo, 21 de enero de 2018

Un poco de lo anterior para variar


Echoes of better times resound a world away

--Yasgur's farm, de Moon Safari


He notado un patrón en estas tres semanas de posts. Dado que estoy escribiendo aquí todos los días, prácticamente a la misma hora, siento que hay poco espacio para la reflexión y más se está dando un relato de los hechos diarios de mi vida. No es que esté mal, pero no es precisamente lo que esperaba escribir aquí cuando me volví a poner el reto de los 365 días de posts.

El primer año que escribí aquí estuvo lleno de un poco de todo: entradas sin sentido, recuentos del día a día y reflexiones en base a ideas o pensamientos que pude haber tenido (básicamente las etiquetas de este blog). Las primeras tenían (y tienen) sentido para mí, pero eran más palabras que salían a borbotones, pseudo ideas que entretejía y plasmaba como queriendo contar algo sin revelar demasiado. Las segundas era literalmente eso, resúmenes de situaciones que me pasaban de vez en cuando durante la semana o el mes y que iba contando para mantenerlos al tanto. Pero eran el tercer tipo de posts los que verdaderamente amaba escribir (e incluso releer).

Escribir sobre mis ideas o sobre las cosas que pensaba, darles vueltas, masticarlas, reflexionarlas y hasta deconstruirlas es una muestra del tipo de persona que era en ese entonces. No digo que haya dejado el pensamiento crítico o el idealismo de lado, pero no dedico tanto tiempo como me gustaría a ese tipo de actividades. Mi vida se ha concretizado, ahora mis metas son mucho más tangibles y mis experiencias están basadas en la madurez que he ido adquiriendo con los años; es casi como si fuese otra persona, con otras prioridades, preocupaciones e intereses.

Pero no soy otra persona, sigo siendo yo. Con menos tiempo para escribir, con otras cosas que ocupan mi cabeza, pero yo al fin y al cabo. Seguiré tratando de darle más reflexión a mis posts, más de ese toque soñador del que están teñidos muchos otros escritos anteriores, porque de esos es que realmente se obtiene algo significativo; son esos los que más recuerdo cuando pienso en este blog y a los que regreso cuando quiero leerme y aprender cosas nuevas a partir de lo viejo. Espero mantenerme fiel a esto.


Imagen: https://pixabay.com/en/fantasy-castle-cloud-sky-tower-782001/

sábado, 20 de enero de 2018

Cambio de ritmo


It's not complicated

--3 years older, de Steven Wilson


Hoy me crucé con una frase bastante poderosa: "Si dejáramos de evadir aquello que debemos hacer, ¿qué tipo de personas seríamos?"

He parafraseado un poco, pero era básicamente así, dando a entender que si asumiéramos la responsabilidad de vivir significativamente, afrontando aquello que tememos, diciendo lo que realmente queremos decir y siendo auténticos, llegaríamos muy lejos. Es decir, que somos nosotros mismos quienes nos ponemos obstáculos, y que al quitárnoslos, podemos ser más de lo que realmente creemos.

Suena idealista y hasta utópico, pero tiene sentido desde una perspectiva práctica. Si dejamos de rehuir lo que debemos hacer, si dejamos de perder tiempo y afrontamos lo que debemos hacer, tendríamos más tiempo para hacer lo que realmente queremos, y ser como verdaderamente somos. Es difícil de explicar sin repetirme a mí mismo, pero la idea básica es esa, usar nuestro tiempo responsablemente y actuar de manera significativa.

Aún estoy tratando de convencerme a mí mismo de seguir ese consejo, de realmente guiarme por esa frase. Ya veremos qué resulta de ello.


Imagen: https://pixabay.com/en/city-architecture-nature-against-2939879/

viernes, 19 de enero de 2018

Anudado


All hope disappearing
Gives the power of healing

--The endless knot, de Haken


El dolor por la  tendinitis regresó ayer con fuerza, como despidiéndose. Era como un calambre incesante, como si mi brazo se contrajese hasta el límite y aún así quisiese llegar más lejos. Me tomé algunas pastillas para el dolor y poco a poco me fui sintiendo mejor, pero fue como poner una tela sobre un camino de rocas.

Hoy ya todo va bien, felizmente. Tengo la cabeza muchísimo más despejada después de haber estado en las nubes. Ya no hay dolor, pero sí siento como una presión en el brazo, como si algo lo aplastara, y me dificulta moverlo con naturalidad. Esperaré a mañana para cantar victoria, pero voy celebrando a mi modo desde hoy, pues ya se fue la inflamación por completo y estoy mejor que en días.

Moraleja: No importan cuánta fuerza tengan, siempre habrá algo que no podrán levantar. Y no hay nada de malo con eso.


Imagen: https://pixabay.com/en/rope-knot-string-strength-cordage-3052477/

jueves, 18 de enero de 2018

Malas influencias


Hoy regresó el dolor en el brazo, y mientras trato de escribir este post procurando no cometer ningún error ortográfico, el mundo da vueltas a mi alrededor, quizás por todas las pastillas que me tomé hace un rato. El dolor sigue ahí, punzando de a poquitos, pero casi ni lo siento, y casi ni siento mis dedos. Todo da vueltas, todo.


Imagen: https://pixabay.com/en/spiral-vortex-fractal-render-swirl-2730290/

miércoles, 17 de enero de 2018

Grabado en la piel


Driven by the wounds I cannot hide

--Another angel down, de Avantasia


Hace unos meses atrás me hice un nuevo tatuaje, el cuarto hasta el momento, y en unas semanas tendré un quinto. El primero que me hice lo expliqué en un post anterior, pero no me di el tiempo de comentar los siguientes.

El 2015 recibí una noticia bastante impactante, relacionada a mí, a mi mamá y a mi papá; recibirla, procesarla y reflexionar al respecto me costó muchísimo, tanto así que incluso me hizo dudar de quién soy. Si aún no adivinan de qué se trata, los dejaré en suspenso hasta que me anime a escribir más explícitamente sobre eso aquí. El punto es que me hice el segundo tatuaje debido a esa noticia. ¿Qué significa? Pues se trata del símbolo de la diosa Farore, personaje de la saga de Zelda, quien gobierna sobre la vida y representa el coraje, la valentía. A simple vista es un tatuaje nacido de mi fanatismo por aquellos juegos, pero es más que eso, es la prueba de que, a pesar de todas las dificultades por las que he pasado, sigo vivo y sigo enfrentando la vida con coraje.

El tercero es una bicicleta; más claro no puede ser. Mi amor por el ciclismo ahora lo llevo en la piel, literalmente. No hay mayor significado que ese, simplemente quería un tatuaje de bicicleta. Me tardé un poco eligiendo al tatuador, hasta dar con una chica con diseños increíbles y un buen manejo del estilo acuarelado, así que me puse en contacto con ella y el resto es historia.

El cuarto tatuaje lo obtuve hace unos meses y también es bastante evidente para quienes reconocen la palabra. Poiesis es el acto de crear, de hacer que algo exista cuando antes no estaba. Tiene varias ramificaciones, principalmente filosóficas, a las cuales me adhiero, pero también lo veo en un sentido concreto: mi capacidad creativa. Mi amor y pasión por el arte plasmados en una palabra que significa precisamente eso, expresión, creación.

Y el quinto, aún por hacérmelo, será un búho. Sí, lo sé, poco original, pero no exactamente. En un primer nivel se trata del búho como sabiduría, característica con la que me siento muy identificado. En un segundo, se trata de algo muy propio, dado que el diseño estará basado en una foto que tomé hace varios años atrás en uno de mis lugares favoritos. Y en un tercer lugar, la tatuadora será la hermana de una vieja amiga, esa misma chica sobre la que he escrito aquí varias veces en el pasado y con quien tengo asuntos mal resueltos. Es medio poético, casi. Que la hermana de esta chica me tatúe un símbolo de sabiduría a pesar de haber actuado tan insensatamente con ella. Mi intención nunca fue esa, sino que es algo en lo que acabo de reparar. Es raro, muy raro.

Y así van las cosas con los tatuajes. Tengo ya un plan para futuros diseños, pero por ahora me lo tomo con calma, ahorrando el dinero, buscando nuevos tatuadores y pensando muy seriamente en cuál será el siguiente que me haga. Porque cinco no son suficientes.


Imagen: Archivo personal

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