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jueves, 29 de agosto de 2013

La primera clase

Fuente: Archivo personal

It's been a long, long time
He's had a while to think it over
In the end he only sees the change

--Surrounded, de Dream Theater


Al fin, después de años intentando, reclamando y lamentándome, pude matricularme en el curso de Fotografía que ofrece mi universidad. El miércoles pasado tuve mi primera clase teórica y esta semana la práctica, y no podría estar más satisfecho.

En los casi cuatro años que llevo desempeñándome como fotógrafo profesional sólo he llevado 2 talleres, los cuales fueron exclusivamente prácticos y enfocados en lo digital. Siempre sentí que lo aprendido no había sido en lo absoluto suficiente, y a pesar de que la mayoría de información que manejo y las habilidades que poseo se deben a mi propia sed de conocimientos y desenfrenada experimentación, sé que aún queda un vacío muy grande en lo que respecta a la técnica. Puedo tomar fotos increíbles (humildad muy aparte), identificar qué funciona en una composición y sé cómo aprovechar mi cámara, pero ignoro gran parte de lo teórico, incluyendo la terminología, las reglas, los representantes y, con relación a la fotografía analógica, el revelado. Por eso me alegra estar llevando la muy necesitada clase que me ayudará a llenar buena parte de ese vacío, o que me encaminará a cubrirlo por mi cuenta con la apropiación de nuevos saberes.

A mediados del 2004, compañeros del colegio y yo tuvimos una visita guiada a la universidad en la que estudio, y lo que más recuerdo de ese día fue entrar al laboratorio de fotografía, al cuarto oscuro. Sólo en películas había visto un lugar así. Quedé asombrado con lo que vi, especialmente con las fotografías ya reveladas, muchas de las cuales me hicieron preguntarme fugazmente cómo sería dedicarse a capturar imágenes. En ese entonces no tenía la más mínima idea de que nueve años más tarde estaría parado en el mismo lugar, igual o más maravillado, siendo ya un fotógrafo profesional. Quizás, y sólo quizás, esa visita pudo haber determinado en parte lo que soy ahora.

Hasta el momento, y como siempre, sigue gustándome más la parte práctica del asunto, especialmente porque es el ámbito donde más espacio y oportunidad tengo para brillar. Sin embargo, el revelado es un arte en sí mismo, y me está causando más problemas de los que me gustaría admitir, aunque todavía hay mucho tiempo para seguir aprendiendo y mejorando. Y, si de aprendizajes se trata, el más importante ha sido darme cuenta de que he hecho realidad un sueño que ni yo mismo en un principio reconocía tener: ser fotógrafo.

lunes, 12 de agosto de 2013

Para verte mejor

Fuente: Archivo personal

The colors keep changing
So many different ways to look at things

--Colors, de Shadow Gallery


Un tiempo atrás mencioné de manera muy breve un defecto que, en general, pocas personas reconocen en mí y que suele hacerse manifiesto sólo cuando admito tenerlo, mi daltonismo.

Lo llamo defecto, pero apenas me genera inconvenientes, y lo peor que alguna que otra vez me ha ocasionado es pasarme la luz roja del semáforo al manejar un auto (sin ninguna consecuencia desastrosa, en caso se lo pregunten). Jugar fútbol también puede ser complicado cuando las camisetas de ambos equipos son de similar color (amarillo y anaranjado, por ejemplo), o cuando una es verde y la otra roja. Sin embargo, lo que sí puede llegar a ser molesto son las bromas de los amigos que conocen mi defecto y preguntan de forma recurrente "¿Qué color es este?" mientras señalan algún objeto. Normalmente me uno a la broma y respondo (no siempre de manera acertada), y otras veces, cuando es evidente de qué color es el objeto, la devuelvo diciendo "Yo seré daltónico, pero tú estás ciego". Todo en buena gana.

En lo que respecta a la fotografía, el único momento en el que realmente sufro un poco es durante el editado, cuando debo conseguir que la tonalidad de las fotos sea adecuada. Por eso las prefiero en blanco y negro. Aunque, la verdad, ningún cliente se ha quejado, así que debo estar haciendo un excelente trabajo. Además, si bien mi daltonismo no es grave, los pequeños errores que sí llegan a producirse pueden ser fácilmente tomados como un estilo personal o como parte del atractivo de la foto.

¿Alguna vez haré algo para corregir este defecto? Probablemente no. Sé que existen lentes con capas especiales que mejoran la visión, pero seguramente sólo los conseguiría para usarlos durante el editado de fotos. Siendo totalmente honesto, no considero que ser daltónico sea un problema, más allá de los inconvenientes ya mencionados. En todo caso, pienso que es una característica que, literal y figuradamente, propicia una visión distinta del mundo. Y, por si eso fuese poco, es un genial tema de conversación.

sábado, 18 de mayo de 2013

Contenidos inconscientes

Fuente: http://fc00.deviantart.net/fs41/f/2009/017/b/4/b44381f51bcad73d8fb09531850927df.png

Out of the void it comes
It comes from my mind

--Open mind, de Blackfield


Luego de rendir una evaluación para el curso de Terapias por el Arte (mi favorito este ciclo), comencé a reflexionar un poco sobre los conceptos estudiados y cómo estos se aplican en mi vida. Uno de estos conceptos aducía al hecho de hacer consciente un símbolo a través de la expresión artística; es decir, probar distintas "artes" con el fin de desentrañar contenidos internos en los que ni uno mismo había reparado y que irían apareciendo en los productos artísticos. Con ello llegué a un interesante pensamiento. 

Hace unos años contemplé el nacimiento de una de las analogías más tristes que conozco, producto de mi experiencia laboral en el extranjero. Atendía un pequeño puesto de comida rápida en una parada de carretera en un país que le sobra esas cosas, por lo que me sentía bastante insignificante. Día tras día veía diferentes personas pasar frente a mi puesto, comprar algunos productos y luego retomar su camino tras intercambiar algunas pocas palabras intrascendentes, y de inmediato lo asocié a la vida en general, a cómo vamos por ella relacionándonos con otros en la medida que cada uno elige, y cómo así vamos generando (o no) vínculos. Considerando mi deprimente estado emocional de ese entonces, me sentí muy insatisfecho y hasta frustrado al verme estancado en un mismo lugar mientras el resto de personas seguía hacia adelante, pero lo que más caló en mí fue percibirme como poco valioso, como alguien que no sería recordado, alguien cuya influencia sería mínima, si es que no nula.

Mientras reflexionaba sobre lo visto en mi curso recordé esta triste analogía, el ejemplo más "visual" que puedo describir que, curiosamente, aparece en muchos de mis trabajos fotográficos. El símbolo que discreta y casualmente he ido plasmando en mis fotos es la de imágenes reivindicadoras, pues si bien he sido consciente de que mis fotos favoritas son las que muestran detalles que normalmente son pasados por alto o tomados por sentado, no imaginaba que de cierta manera estaba expresando mis preocupaciones y deseos a través de ellas. El símbolo que rodea a mis fotos es el de la valía, el de la importancia; y, quizás dramatizando un poco el asunto, de él se desprende una preocupación por la insignificancia y el deseo de sobresalir. Creo que es un tema que nos afecta a muchos (si es que no a todos), y al parecer, en mi caso, es algo a lo que debo prestar más atención y en lo que debo trabajar.

Es cierto que se trata de un conocimiento personal que ya poseía y que había adquirido mucho antes de llevar aquel curso, pero no deja de impresionarme cómo a través de mis fotos ha ido apareciendo y adhiriéndose hasta el punto de poder llamarlo parte de mi estilo. Son como los fantasmas interiores que alguna vez mencioné, haciéndose ver y hablando con el afuera como mejor saben.

domingo, 17 de junio de 2012

1 día, 1 año, 1 foto


Now there's no greater feeling
When it's all in your heart and soul

--Imagine, de Stride


El viernes di inicio a lo que será un nuevo proyecto fotográfico que durará todo un año, pues la idea es tomar una foto cada día durante todo ese tiempo.

Básicamente, capturaré imágenes de personas, lugares, objetos, momentos, etc., que considere significativos en mi vida o de los que se pueda obtener algún tipo de enseñanza, y dedicaré unas líneas para escribir mis pensamientos al respecto. No es un concepto original, muchos ya lo han hecho o lo están haciendo, y es justamente gracias a ellos que nacieron en mí las ganas de hacer algo similar. Lo diferente, digamos, viene a ser algo bastante obvio: esta vez el fotógrafo seré yo, y la historia contada será la mía, así que definitivamente tendrá aspectos que harán de este proyecto algo interesante y único.

Pero ¿qué me motiva?

En primer lugar, continuaré desarrollándome en el arte del fotografiado. Si bien sólo publicaré una foto por día, es seguro que tomaré varias antes de quedar contento con la elegida, y al final del día mi archivo fotográfico también se verá beneficiado. Además, el hecho de hacerlo por todo un año me empujará a realizar mejores tomas y más desafiantes, siempre en busca de variedad y de cosas interesantes por mostrar y contar.

Otra razón, quizás la más importante, es conocerme y darme a conocer. Debido a su cariz personal, algunas fotos serán mejor apreciadas por mí o por personas cercanas, pero para el resto será una buena oportunidad de saber quién soy. No soy la persona más abierta que existe cuando se trata de relacionarme cara a cara, y a veces conocerme requiere un poco de tiempo, por ello las fotos y la información que las acompañe dará cierta cabida para mostrar un poco de mí mismo y, con suerte, generar conversación. Y, por supuesto, como ya he escrito antes, con cada foto que tome yo mismo iré conociéndome más.

El último motivo es la expresión en sí. Poder expresar mis ideas y pensamientos, mi forma de ver el mundo, es algo que me encanta; me genera una sensación de logro inmensa, me brinda satisfacción y es la manera perfecta para relajarme. Y el fruto de dicha expresión, las fotos, los escritos, y cualquier otro producto artístico lo comparto con los demás, ya sea con la intención de generar opiniones (preferiblemente constructivas) o de alimentar el ego (lo admito).

Actualmente el proyecto lo estoy llevando a cabo exclusivamente en Facebook, pero estoy dándole una seria consideración a la idea de crear un fotolog, con la omisión de detalles demasiado personales, claro. Si llego a hacerlo, prometo publicar el link aquí.

domingo, 13 de mayo de 2012

Como espejos de la realidad

Fuente: Archivo personal

Reflections of reality
Are slowly coming into view

--The mirror, de Dream Theater


Hoy me puse a pensar en la fotografía, específicamente en mis propias fotos, en lo que obtengo de ellas y en toda la información que transmiten.

Ya llevo más de dos años dedicándome al arte de capturar imágenes, y puedo asegurar sin una pizca de dudas que es una "nueva" gran pasión. En todo este tiempo he tratado de de experimentar tanto como me ha sido posible, probar un poco de cada estilo para dar con el mío propio; de igual manera, he realizado trabajos y proyectos variados, como fotografía publicitaria, de modelaje, de desnudos, de paisajes, de naturaleza muerta y de muchos otros tipos, todo con la finalidad de encontrar el espacio en el que me siento más cómodo y más capaz. Hasta el momento me considero especialmente hábil tomando fotos de detalles y disfruto haciendo tomas de retratos, lo que me lleva a aquello de lo que quería hablar.

Me desenvuelvo con frecuencia cubriendo eventos familiares, como reuniones o cumpleaños, actividades de las que estaría muy contento de prescindir si no fuese las que me generasen mayores ingresos. Sin embargo, gracias a este tipo de trabajos he desarrollado cierta capacidad para conseguir retratos interesantes, no tanto por el aspecto técnico, sino más bien por el valor de la imagen en sí, por lo que transmite. Tomar fotos a la gente me parece una forma genialísima de captar ciertos rasgos de su personalidad, pues a través de sus gestos faciales, de su postura corporal y de la cercanía o distancia que mantienen con otros, sumado al contexto, se aprende mucho sobre aquélla. Es curioso también, notar que este tipo de fotos no sólo contiene información sobre el fotografiado, también nos muestra el toque característico de cada fotógrafo, nos lleva a preguntarnos, por ejemplo, ¿por qué la foto de esa persona, con ese gesto, en esa posición, le llamó la atención?, ¿qué sintió el fotógrafo mientras observaba a aquella persona que lo llevó a capturar su imagen? Cada foto es, también, una suerte de espejo.

Por otro lado, las fotos de detalles, mis favoritas, guardan otro tipo de significados. A mi parecer, en la vida diaria solemos fijarnos en lo general primero, en la imagen completa, en el "todo", y luego pasamos a notar las pequeñas características que componen la totalidad. Mientras le damos esa mirada general, es posible que pasemos por alto ciertos detalles, ya sea porque no observamos con suficiente detenimiento o porque perdimos interés antes de descubrirlos. Ahí es donde entro yo. Si hay algo que he aprendido es que todo guarda un significado, todo vale, todo es más de lo que aparenta; y los detalles, las pequeñas cosas, no son la excepción, sino aquello que hace la diferencia. A través de mis fotos intento llevar a las personas a darse cuenta de ellos, a mirarlos, a realmente notarlos, a maravillarse con esas cosas que escapan con tanta facilidad a nuestros sentidos por parecer insulsas o insignificantes.

Por estas razones, y por muchas otras más, encuentro a la fotografía como un arte magnífico, una pasión incomparable. Pero me encanta muchísimo más saber que en apenas dos años he aprendido tanto, y no me refiero sólo a cómo tomar fotos, sino también (y especialmente) a conocerme a través de ella, a conocer a los demás y a descubrir los billones de significados que nos rodean en todo momento y en todo lugar.




Para los interesados, este es la dirección de mi página web: http://dirolefotografia.webs.com/

domingo, 8 de abril de 2012

Proyecto Pinhole Verte MirArte

Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=357325557644116&set=a.177934455583228.36770.177820945594579&type=3&theater

Glancing at beauty's brightness
Dancing until you're whole
Breaking light waves on the surface
reaching your deeper soul

--The size of light on Earth, de Subsignal


Desde hace ya un tiempo estoy involucrado en el proyecto fotográfico Verte MirArte, el cual ya lleva más de un año introduciendo a chicas y chicos del distrito de Villa María del Triunfo en el concepto y la práctica de la fotografía pinhole. La creadora de este proyecto, la fotógrafa Pilar Pedraza, busca transmitir a través de aquél la idea de que los materiales para expresarnos y desarrollarnos se encuentran a nuestro alrededor, y que en ese sentido todos somos capaces de sacar un enorme provecho de lo que tenemos, por más poco que pueda parecernos.

Lo que me agrada muchísimo del proyecto, en primera instancia, es la combinación de dos de mis más grandes intereses: el arte y la psicología. Si bien no soy yo quien toma las fotos, he aprendido bastante sobre las cámaras pinhole y sobre el relevado, pues los mismos chicos me enseñan sus propias técnicas de fotografiado y me cuentan sobre el proceso; luego de un año de iniciados en la fotografía, muchos de ellos son realmente unos expertos. Por momentos tengo la oportunidad de asesorarlos sobre cómo obtener las mejores tomas posibles, pero por lo general me guío mucho de una de las ideas principales del proyecto: dejar que ellos tomen sus propias decisiones, que tengan completo control creativo, y que así puedan sentirse orgullosos al ver que son realmente capaces de obtener resultados impresionantes.

El factor psicológico recae en el trabajo con los chicos y chicas en sí. Mientras los veo tomar fotos me acerco a conversar con ellos, pregunto por sus gustos y disgustos, e intento pensar en formas de mantenerlos motivados. Después de todo, lo que se busca con el proyecto no es hacer de ellos unos fotógrafos profesionales (aunque, dadas sus capacidades, pueden serlo si así lo quieren), sino que a través de este arte puedan sentirse dueños de sí mismos; que desarrollen diferentes competencias, como lo son la paciencia y el poder trabajar en equipo. Además, el proyecto funciona también como un grupo de apoyo social donde los chicos se hacen amigos unos con otros, se sienten parte de algo más grande y los ayuda a definirse a sí mismos.

Varios de ellos ya gozan de becas en institutos de arte e idiomas, o se encuentran en medio de la grabación de un disco musical; y todos comienzan a recibir cada vez mayor reconocimiento en Lima (y pronto internacionalmente) gracias a su participación en concursos (algunos de los cuales han ganado) y exposiciones. Ayudarlos a descubrir que son capaces de alcanzar tales metas y muchas otras más es lo que hace del proyecto todo un éxito. Por mi parte, encuentro muy gratificante poder ser parte de todo esto, pues cada semana se reafirma la sensación de que la ayuda que brindo es importante, y que estoy exactamente donde debería estar.

sábado, 12 de marzo de 2011

Libre albedrío condicional


Your head will collapse
And there's nothing in it
And you'll ask yourself...

--Where is my mind, de Placebo


Hace un par de días pude llevar a cabo una sesión fotográfica cuyo trasfondo era el de expresar la idea de ser uno mismo en todo momento, sin importar el lugar, las reglas o el pensar de las demás personas. Sin embargo, mientras tomaba las fotos, una idea adicional se hizo presente con mucha intensidad, algo sobre lo que ya había querido escribir antes.

Tres amigos me hicieron el favor de disfrazarse y maquillarse como payasos, de tal manera que pudiese tomarles fotos mientras caminaban por Miraflores. Realizaban actividades normales, sentarse en alguna banca a conversar, entrar a una cafetería, comprar en una bodega, hablar por celular, cogerse de las manos y varias otras cosas más que no molestaban a nadie ni pretendían llamar la atención (salvo ir vestidos como payasos). Ya imaginaba que la gente no los pasaría por alto; les sonreían, les gritaban, se acercaban a saludarlos. Lo que no preví fue que autoridades del distrito se acercaran para cuestionar el proyecto, o que nos botaran "amablemente" de un restaurante de comida rápida por tener gente disfrazada ajena a la empresa. Con esto comprobé, hasta cierto punto, que ser uno mismo está "bien" siempre y cuando seas como la mayoría. O mientras no te vean.

Igualmente, como comentaba con una amiga hace un tiempo, la división entre lo normal y lo anormal es bastante delgada, pues lo que es normal en un momento puede no serlo en otro. Las masas son quienes deciden lo que es normal por medio de las prácticas sociales y culturales, así como en Psicología se distingue un comportamiento anormal y, por lo tanto, no sano en personas que se desvían de lo observado en la mayoría de casos. Lo que hoy se considera "mal visto" puede estar "de moda" en el futuro, tal y como ha sucedido incontables veces durante cientos de años.

No trato de decir que esto sea malo, es más, considero que es una práctica humana común y, valga la redundancia, normal. Entiendo que este tipo de clasificaciones buscan un orden, pero pienso que se salen de control cuando interfieren con las libertades de los individuos, cuando los limitan o los discriminan por ser algo que no es contemplado como parte de la norma. Evidentemente no hablo sólo de payasos cuando me refiero a todo esto. Quizás no pertenezca a ninguna minoría, pero entiendo lo que es perder potestad sobre las propias decisiones a causa de otros.

Así, el divertido proyecto fotográfico que tenía como meta ilustrar una idea positiva, dejó entrever una contraria. De cualquier manera, considero que incluso con todos los problemas que el ser uno mismo implica, vale mil veces la pena luchar por lo que se cree y por lo que se es antes que callar y dejarse pisar. 

lunes, 7 de febrero de 2011

Fotograma


I found a pen,
And I outlined a life

--Draw me, de Sonata Arctica


Anoche, mientras observaba los dibujos de la hermana de una amiga, me puse a pensar en la facilidad con que algunas personas pueden plasmar en un papel las imágenes o ideas que cruzan sus pensamientos. Principalmente lo segundo. Me encantaría tener esa tremenda capacidad para expresar con dibujos una idea que no llegue a ser totalmente explícita pero que hasta cierto punto se pueda entender con facilidad. La forma en la que he estado dibujando últimamente ha sido muchísimo más abstracta de lo que solía ser, pero la técnica sigue siendo la misma: iniciar sin nada en particular en mente y dejar que la creatividad actúe a su disposición. Lo bueno de esto es que resultan trabajos originales; pero me gustaría poder conseguir lo que mencionaba líneas más arriba.

Esto me llevó a pensar en algo que siempre he deseado, poder dibujar las cosas, las personas y los lugares con los que sueño. Y con esto, a su vez, reconocí que lo mío no es exactamente el dibujo, sino la escritura. Tal vez no sea muy evidente en este blog, y sí en las historias o cuentos que escribo en cuadernos o archivos que guardo en la computadora, pero siento que puedo alcanzar un estilo narrativo que expresa en palabras todo lo que no logro mostrar con imágenes. Y estas palabras, hasta cierta medida, transmiten las sensaciones que yo mismo experimento o que intento generar en otros. Así dibujo.

Estas ideas me hicieron saltar a otra actividad artística que también disfruto realizar, la fotografía. Y aquí se me ocurrió algo curioso. Las imágenes que capturo no son de cosas que yo haya creado; es decir, la expresión no se da (sólo) a través de lo fotografiado, sino del "cómo" fue fotografiado. Es como si invitara a quienes observan la foto a que viesen aquello que tomo prestado del entorno de una manera similar a la mía, desde mi perspectiva pero sin llegar a aprehender necesariamente lo que intento expresar. Imagino que por esta razón me gustan más las fotos de detalles antes que los retratos o los paisajes; es más fácil percatarse de estos últimos, y no tanto de lo primero.

Todavía me cuesta otorgarle a la fotografía un valor equivalente al que le otorgo a la escritura o al dibujo, pues a pesar de que cada fotógrafo tiene un estilo personal, siempre estará limitado por el mundo del que se consiguen las imágenes, habrá poco espacio para la imaginación. O, en todo caso, menor que el que encuentro en los otros dos.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Avanzando


When I asked him
He described a thousand lifetimes
At each turn a hint of what one still must learn

--The art of life, de Queensryche


Estas tres últimas semanas he estado más ocupado que de costumbre, quizás con más cosas que hacer en lo que va del año. La principal causa de esto es mi oficial inmersión en el mundo de la fotografía. Si bien he pasado gran parte del año tomando fotos, experimentando y aprendiendo cada vez más al respecto, este mes decidí dar nuevos pasos hacia adelante.

Por un lado, tengo toda la intención de presentar algunas de mis fotos en la próxima exposición de Desenfranquiciados. Por el momento no tengo más por hacer que esperar, pues ya me he inscrito para el proceso de selección de los 100 artistas que tendrán un espacio en dicha exposición, y la respuesta recién será dada en los próximos días. Según mi papá, tengo el talento suficiente, y las fotos que lo demuestran, para codearme con grandes expositores; y aunque sé que en parte lo dice para subirme los ánimos, realmente siento que puedo llegar lejos.

Y, por otro lado, le estoy dando los últimos retoques a un negocio de fotografía que pienso crear. Se me han ido presentando varios pequeños trabajos y sesiones, entre los cuales destacan un fotomontaje que hice para un amigo y la ayuda que presté a un grupo de alumnos de Psicología. Gracias a todos ellos, me doy cuenta de que trabajar como fotógrafo me es bastante fácil, un poco porque no me ocupa mucho tiempo y otro poco porque me divierte.

La única preocupación que tengo es darle mayor prioridad al dinero e ir dejando de lado el valor que le otorgo al arte. Éste, sea a través de la fotografía, la escritura, la música o el dibujo, siempre será para mí el vehículo principal de mi expresión; es decir, con el arte obtengo no solo satisfacción y relajo, también es vehículo de mis ideas y de cómo veo y aprehendo el mundo, el espacio ideal para ser y hacer cualquier cosa que pase por mi mente. Espero que, en el futuro, nada cambie esta manera de pensar.

sábado, 13 de marzo de 2010

Como mirando


--Sequence II: The lonely view of condors, de Sieges Even

Now... where was I? -- Memento (2000)


Como lo prometí, hace unos días regresé a la urbanización Las Casuarinas para tomar algunas fotos del espectacular paisaje (imagen del post). Tuve que hacer tomas rápidas para no tener problemas con los propietarios o con la guardianía, pero creo que en general salieron bastante bien. A diferencia de la última vez que fui, en esta hubo menos neblina por la zona de la costa, aunque aún así no logré ver el mar, por ello decidí tomar fotos de otras vistas. Quizás tenga más suerte en una siguiente oportunidad.

Con este pequeño paseo acaba de nacer una idea. Recuerdo haber bicicleteado por esa zona antes, hace muchos años, y el pasar por algunas calles familiares me genera una sensación de nostalgia que no podría llamar negativa, sino casi satisfaciente. Luego de esta salida comencé a recordar lugares particulares a los que he ido de chico y que no he vuelto a visitar, no necesariamente en bicicleta sino de manera general. La verdad es que no estoy completamente seguro de que todos existan, pues temo que el olvido, mi imaginación y lo que he soñado a través de los años se hayan mezclado de tal manera que haya creado lugares a los que en realidad nunca he ido.

Mi propósito es volver a estos lugares (a los reales), en la medida de lo posible con mi bicicleta, y tomar fotos de ellos. Será casi como capturar la esencia de mis recuerdos. Siempre y cuando pueda encontrarlos y llegar a ellos.


viernes, 18 de diciembre de 2009

Foto-afición


Oh the light can carry
All the visions of the sea
Oh the light can carry
All the images to me

--Available light, de Rush



Después de diez clases de Fotografía, y con una cantidad increíble de información aprendida de por medio, me toca presentar un trabajo final para el último día. Mi primera opción estaba relacionada con el ciclismo, pero no se me ocurría cómo volverlo un documental siendo yo el fotógrafo y no ya el ciclista. Luego pensé en literatura. Portadas de libros, cuentos en plena creación, hojas, etc., pero no me convenció. Así que elegí una tercera alternativa, los partidos de fútbol.


El primer partido al que asistí fue más una especie experimento, pues sabía bien que al no tener un lente teleobjetivo que me permitiese capturar adecuadamente a los jugadores desde una distancia alejada no obtendría muy buenas tomas. La mayoría de fotos que conseguí salieron borrosas o mal encuadradas, pero pude capturar algunos momentos precisos que salieron más por suerte que por técnica (la foto de este post es uno de ellos).

En el segundo partido las cosas cambiaron. Esta vez tomé en cuenta todos los errores que cometí durante mi primera visita y utilicé otro tipo de acercamiento (literalmente). Corrí de un lado para otro con cámara en mano como si fuese un jugador más en la cancha, me volví parte del partido en tanto estaba pegado al balón en cada oportunidad que se presentaba y, en lugar de esperar una jugada crucial, traté de fotografiar cada movimiento interesante. Todo sin ser una molestia en el campo.

Ahora que tengo todas las fotos, comparo los resultados y encuentro puntos positivos y negativos en ambas sesiones. Si bien tomé más en la segunda, la primera contiene mejores, por ejemplo. O, también, la primera está plagada de paisajes, mientras la segunda tiene más retratos y detalles. Lo que cuenta es que tengo un poco de todo, suficiente para hacer un buen trabajo aun sin utilizar el lente necesario. El lunes terminaré el curso, pero mi interés por la fotografía va en aumento, así que veo el inicio de algo grande por venir.

martes, 24 de noviembre de 2009

El primer disparo


*

Freeze this moment
A little bit longer
Make each sensation
A little bit stronger
Experience slips away...

--Time stands still, de Rush



Este lunes tuve mi primera clase en el curso de Fotografía digital al que acabo de inscribirme, un curso que he querido llevar desde hace años, pero que por falta de una cámara y de tiempo nunca pude. Como ahora tengo ambos, aproveché la oportunidad.


Desde hace cuatro o cinco comenzó a interesarme la fotografía, aunque de manera bastante superficial. En ese entonces contaba con una cámara de las comunes, las que entiendo como comerciales, y me encantaba tomar fotos a pesar de no tener idea de estilos, formatos y demás. Durante todo este tiempo tuve otras dos cámaras, las cuales utilizaba aún más seguido que la primera, y hace poco comencé a usar un programa similar a Photoshop par alterara las imágenes que conseguía con aquellas. Ayer, al fin, compré una cámara profesional, a pesar de que yo no esté cerca de serlo.

La clase me sirvió para probar por primera vez mi nueva compra, pero lo que obtuve con ella fue muchísimo más que eso. Los términos nuevos, el uso en sí de la máquina, la combinación de formas para tomar fotos, por mencionar algunas cosas, me abrumaron. En casi tres horas aprendí todo lo que durante años he querido saber, y es más que seguro que todavía falta más. Sin embargo, durante los ejercicios prácticos de lo que vimos en teoría, descubrí que no estoy tan perdido como en un inicio pensé, y que tanto tiempo practicando "a ciegas" ha servido.


[*La imagen de este post es la foto que tomé sabiendo, por primera vez, lo que hacía.]

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