viernes, 28 de abril de 2017

Vida entre letras

Fuente: https://cdn.pixabay.com/photo/2015/06/02/12/59/narrative-794978_960_720.jpg

Once upon a dream,
I was to fall deep in a goldmine

--Take one breathe, de Sonata Arctica


Cuando las circunstancias comienzan a favorecerme, suelo decir que se trata de la buena suerte que ocasionalmente me acompaña, en especial cuando parecen suceder tras poco o ningún esfuerzo de mi parte. El caso siguiente no es la excepción, sino otra muestra de cuán "injustamente" afortunado puedo ser.

Este ciclo pude conseguir dictar el curso de Guión y Narrativa en el instituto donde enseño temas de videojuegos. La suerte se vio involucrada en tanto la cantidad de alumnos matriculados en el curso que dictaba previamente era muy poca, por lo que sólo se abriría un horario, el cual sería destinado a otro profesor. Antes que lamentarme por ello, me sentí profundamente agradecido, pues aquello significó que sería profesor de eso por lo que realmente siento pasión: la narrativa.

Escribir historias es parte de mí desde pequeño, desde los doce años aproximadamente; leerlas y escucharlas, desde mucho antes. Recuerdo el cuento de Tanito, el niño que atrapó a una bruja en un saco, contada pacientemente por mi abuela cada noche antes de irme a dormir. Ese probablemente sea el inicio de mi amor por la literatura. Y fue mi misma abuela quien desde entonces y en adelante me enseñó a querer los libros y a las historias en ellos. No podría ser quien soy sin ella ni ellas.

Por eso tener la oportunidad de enseñar narrativa significa tanto para mí. Los videojuegos podrán nutrirse de las historias y en muchos casos definirán su éxito, pero ellas trascienden aquel arte. Para motivos del curso, basta con que mis alumnos aprendan la teoría y sientan la confianza para ponerla en práctica, pero presiento que algunos de ellos valoran las letras tanto o más que yo. Por eso espero que no se contenten con lo mínimo y el curso pueda serles tan provechoso como lo será para mí.

domingo, 9 de abril de 2017

Algo bueno está por llegar

Archivo: LEAP Game Studios

Welcome to the jungle
We got fun 'n games

--Welcome to the jungle, de Guns N' Roses


Durante los últimos meses, en LEAP Game Studios, la empresa donde trabajo, hemos estado desarrollando el proyecto más importante hasta el momento. Es cierto que venimos trabajando con clientes importantes y de renombre, como también es cierto que ya tenemos algunos juegos propios que han causado gran impacto, pero es la primera vez que nos embarcamos en la realización de un videojuego que tiene el potencial de transformar la empresa y a todos los que nos encontramos colaborando en su creación.

El Tunche, como denominamos al proyecto, es un juego 2D, de acción, que combina los subgéneros Beat 'em Up y Rogue-like, con la opción de jugar hasta con cuatro jugadores. Estos podrán elegir entre Rumi, Pancho, Naira y otros nueve personajes, quienes se encuentran tras la pista de una entidad mística que habita en la selva amazónica. Deberán enfrentarse a todo tipo de criaturas fantásticas que obstaculizarán el camino a su objetivo, surcar caminos enrevesados que los harán perder su norte más de una vez y luchar contra fuerzas inimaginables.

Noticias de nuestro avance van apareciendo cada vez más seguido en la Web, lo cual es muestra de cuán motivados nos encontramos por darle vida a este juego. Tenemos el E3 en la mira, así como algunos concursos en los que definitivamente participaremos, pero nuestra meta más alta es lanzar un adelanto del juego a mediados de este año. Y así involucrar en el desarrollo a tantas personas como sea posible; es decir, recibir de su parte todas las críticas y sugerencias que puedan darnos para hacer de este proyecto algo que no sólo nos haga sentir orgullosos, sino también que brinde satisfacción y entretenimiento a todo el que lo juegue.

Espero poder seguir escribiendo aquí sobre El Tunche, pero en caso deje este espacio de lado, pueden seguir enterándose de nuestros avances en esta dirección: https://medium.com/leap-vault-of-knowledge

sábado, 21 de enero de 2017

Profe Dirole


There's a new world approaching

--The fourth legacy, de Kamelot


Poco más de un mes atrás finalizó el primer ciclo que dicté como profesor. Para una primera experiencia, siento que fue todo lo que esperaba y más.

Los chicos, como parte de la malla curricular del segundo ciclo del Instituto Toulouse Lautrec, llevaron cursos ligados entre sí que tenían como meta darles las herramientas necesarias para hacer un videojuego. Uno de esos cursos era el mío, Proyecto 2D, el cual servía para unificar todo el conocimiento que iban recibiendo de los demás y para revisar cómo avanzaban con sus proyectos de juego. Concretamente, me tocó enseñarles sobre producción.

Las primeras clases me sirvieron para ir conociendo a mis alumnos, sus intereses y el tipo de juegos que querían desarrollar. En muchos casos había un deseo enorme de hacer juegos muy elaborados, producciones comparables con los más grandes de la industria, lo cual jugaba a favor y en contra, pues mostraba mucha pasión y ambición de su parte, pero me obligaba a hacerlos aterrizar. Con solo cuatro meses (e incluso menos tiempo) para hacer un juego, sumado a la poca experiencia, hubo que hacer recortes drásticos en sus proyectos. Ese fue el primer paso hacia una mejor percepción de la realidad.

El resto de clases se trató de darles herramientas para que organicen el desarrollo de su juego y a la par fui revisando sus avances, cerciorándome de que fuesen cumpliendo las metas que ellos mismos se habían planteado. Pero quise ir un poco más allá, no sólo dar información, no sólo supervisar su progreso, sino también hacerlos pensar críticamente sobre lo que hacían, por qué lo hacían y qué esperaban obtener a partir de ello.

Fue por ello que hice un espacio en mis clases para pedirles que pensaran sobre las razones que los habían llevado a estudiar la carrera en la que estaban. Además, que pudieran identificar sus fortalezas para que llevarlas y darles uso en el ámbito de los videojuegos; de igual modo con todo aquello que sentían que aún podían mejorar de sí mismos. Mi intención era doble: ayudarlos a entender que jugar juegos es muy diferente a hacerlos, y que incluso cosas que parecen desligadas de los videojuegos pueden complementarse muy bien con ellos.

Luego de finalizado el ciclo, puedo decir que me encuentro satisfecho con mi aporte, aunque sé que para el siguiente será necesario dar incluso más de mí. Y me siento agradecido por el grupo de alumnos que me tocó enseñar; no me la hicieron fácil, pero en su gran mayoría son buenos chicos con bastantes ganas de aprender, chicos que dentro de no mucho tendré el placer de llamar colegas.

Ahora solo queda continuar aguardando con ansias el inicio del siguiente ciclo.

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