jueves, 9 de septiembre de 2010

El rostro invisible


Can you remember, remember my name
As I flow through your life

--Perfect strangers, de Deep Purple


Cuando mi gusto por observar a las personas recién comenzaba a desarrollarse, una de las ideas que más predominaba al hacerme preguntas sobre aquéllas era si es que volvería a ver a alguna de ellas de nuevo o si ya me había cruzado con una antes y no lo recordaba. Es decir, ¿el extraño que se sienta junto a nosotros en el micro o que pasa a nuestro lado en la calle es, realmente, un desconocido que no hemos visto nunca; o una persona con la que hemos cruzado caminos antes pero que al no llamarnos la atención en momentos anteriores lo tomamos como otro ser humano poco significativo en nuestras vidas?

Sé que me cruzo con la misma gente bastante seguido debido a que nos atenemos a una rutina de estudio, de trabajo o de alguna otra actividad, por lo que ésta sería una manera más simple de responderme, con lo que se conoce como "el extraño familiar". Sin embargo, cuando hablo de esta clase de encuentros con aparentes extraños, al menos en los últimos años, me refiero a situaciones más difíciles de darse, en lugar de las que se dan día a día. Un ejemplo de algo simple sería ver en el cine a una persona que vimos días o semanas atrás en un restaurante. Y uno de mayor complejidad sería notar a alguien, que una vez subió a un colectivo con nosotros, de viaje en el mismo lugar (o país) en el que estamos. Que tal evento suceda no tendría que ser demasiado difícil (ni tampoco nada fácil), considerando que nos cruzamos con miles de desconocidos todo el tiempo, así que, incluso si no los recordamos, cabe la posibilidad de que nos hemos vuelto a cruzar en otro lugar y no lo sabemos porque no los conocemos, no han sido suficientemente significativos como para acordarnos de sus rostros.

Esta idea va de la mano con el hecho de que cada persona tiene valor, que cada uno tiene una vida distinta a la nuestra, con sus propios familiares y amigos, con sus propias experiencias y conocimientos, lo que daría cuenta de que, evidentemente, nosotros también somos los extraños con los que se cruzan. A veces es difícil aprehender esto, ir más allá de notar a otros como distintos de nosotros mismos y considerarlos como seres pensantes iguales a nosotros; no sólo verlos, también entenderlos. Ojalá me haya explicado lo suficiente.

2 comentarios:

Yoseline dijo...

Me sorprende mucho cada vez que leo un post tuyo, xq no se si es casualidad pero pensamos muy parecido... mas de una vez me pasa algo y luego te leo...y me digo ohhh...ahi vamos de nuevo! =) Bueno un placer leerte como siempre!

dIROLE dijo...

Las curiosidades de la vida :) Aunque, personalmente, no creo que las cosas se den por casualidad.

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