jueves, 23 de septiembre de 2010

"Hay golpes en la vida..."


You're hiding out in the cellar
Aching and ashamed
Covering up the bruises

--Day six: Childhood, de Ayreon


Hace unos días estuve conversando con un viejo amigo (JJ) sobre un tema que ha sido crítico en su vida y que a mí me causa mucha molestia por variadas razones. Fue su sugerencia que escribiese al respecto aquí, y, tras conseguir su permiso para tomar algunos ejemplos de su experiencia, me di cuenta de que debía haber mencionado este tema antes, quizás más a fondo que en un post anterior.

JJ me contaba que de chico uno de sus papás podía llegar a ser bastante físico cuando lo castigaba. La mayoría de veces sólo le gritaba, lo dejaba sin salir o sin ver televisión, pero a veces se le pasaba la mano y lo golpeaba. Me decía que los golpes no eran para dejarlo en el suelo amoratado o ensangrentado, pero llegaban con una impulsividad y con suficiente fuerza para que doliese y, peor aún, para que quedase bastante asustado. Es decir, su caso no escalaba a ser el de niños que sufren abusadoras palizas diariamente a manos de sus padres ni era nada cercano a lo sexual, pero de todas formas llegaba a ser abuso infantil.

Esto me hizo recordar mis propias experiencias, que aunque son pocas me ayudan a tener cierta idea de cómo pudo (y puede) estar sintiéndose JJ. Sólo me han castigado con golpes una vez, y aunque el dolor físico perduró unos días, el psicológico tardó más en irse. Lo que más recuerdo de ese día fue lo que dijo mi papá inmediatamente después del castigo: "Mi papá me pegaba así siempre, pero con el tiempo uno se olvida". Quizás por ser una única vez, o porque no han pasado muchos años desde que sucedió, yo todavía lo recuerdo. Y, si se viese como algo más inconsciente, mi papá tampoco lo ha olvidado, de lo contrario no me habría castigado de esa manera. A lo que voy con esto es que los hijos aprenden de sus padres. El mejor ejemplo de cómo criar a nuestros hijos viene, justamente, de cómo hemos sido criados nosotros, así que las golpizas por las que pasaban mi papá y mis tías a manos de mi abuelo son las mismas por las que nos toca pasar a los nietos. Estoy seguro que el abuso parental tiene otras causas, quizás es consecuencia del "bullying", pero necesitaría informarme más para poder escribir sobre ellas.

Como dicen, los tiempos han cambiado, ahora se sabe más de los efectos del abuso infantil (sea físico o psicológico), pero la gente sigue recurriendo a él. Algunos padres argumentan que, como fueron criados de esa manera y resultaron siendo personas hechas y derechas (y hasta exitosas en algunos casos que conozco), sus hijos no solo aguantarán, sino que se beneficiarán con el castigo. O cuando se critica la forma en la que actúan, pasan a enumerar las cosas buenas que han hecho por sus hijos (sus sacrificios, las cosas que les dan, etc.), como si golpearlos, insultarlos o humillarlos estuviese justificado por todo ello. También los hay quienes apelan a que sus hijos son malcriados o malagradecidos, y que no hay otra forma de ponerlos en orden; y cosas por el estilo.

Cuando JJ y yo hablábamos del tema, literalmente me enrojecí de lo molesto que me hizo sentir todo eso. Por un lado siento impotencia porque no es mi lugar decirle a las personas cómo deben criar a su hijos (a pesar de que a veces lo hago y mis consejos no son bien recibidos), y por otro me considero un cobarde por dejar pasar tantas cosas; es decir, no sé si las veces que no digo nada es porque siento que no es mi problema o porque me da miedo hacerlo mío. Tengo muchísimas críticas contra padres abusivos, y aunque sé que ellos actúan de esa manera porque también tienen problemas, me pongo más del lado de los niños, los puntos de desfogue, al identificarme con ellos y con sus circunstancias. Es un tema que me gustaría investigar un poco más, y sé que debo desprenderme emocionalmente del asunto hasta cierto punto si quiero cambiar las cosas.

2 comentarios:

Yoseline dijo...

Creo que no hay razon valedera que justifique el maltrato a los niños, y mas aun porque cada hijo se comporta tal y como ha sido criado, por ej. sus berrinches llegan hasta donde su padre se lo ha aguantado alguna vez...por eso si no quiero pegarle a mi hijo tengo que empezar a educarlo desde que abre sus ojitos

dIROLE dijo...

Una de las razones por las que me interesé en la psicología era para saber cómo ser un buen padre cuando me toque serlo. Y a pesar de que voy aprendiendo muchísimas cosas al respecto, creo que siempre será un enorme reto, especialmente sabiendo todos los errores que se pueden cometer.

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