viernes, 12 de noviembre de 2010

Hacia una vida extraordinaria


A shot of satisfaction
In a willingness to risk defeat

--One little victory, de Rush


Ayer comentaba con un amigo una idea sobre la que había estado reflexionando desde hacía ya unas tres semanas, y gracias al aporte compartido de experiencias pudimos darle mejor forma.

Tengo el ejemplo perfecto para comenzar el tema, mencionado en otro post. Una chica pasa los días (y eventualmente años) mirando al amor de su vida en una fotografía, pensando en el "qué hubiera pasado si...", imaginando cuántas cosas podría haber hecho o dicho para estar con él en ese momento. Y no solo eso. El mismo hombre por quien en ese momento suspira y a quien anhela pasa a su lado e intenta iniciar una conversación con ella. La chica, más concentrada en sus fantasías y, específicamente, en la foto, ignora al hombre, ante lo cual éste se marcha.

A lo que voy es que muchos de nosotros podemos pasarnos gran parte del tiempo pensando en los posibles resultados de nuestras potenciales acciones, y aunque una vez que estamos seguros de que determinado curso de acción tendrá el desenlace que esperamos, la vida no tiene la costumbre de esperar a nadie. Cuando por fin decidimos hacer algo, ya es demasiado tarde, la oportunidad se ha ido. No es así en todos los casos, pero sí en muchos. Creo que la idea es usar toda esa energía empleada en imaginar "qué pasará si..." y hacer que realmente pase algo, sea bueno o malo, placentero o desagradable; el punto es vivir la experiencia. Quizás hasta resultemos sorprendidos (de buena manera) con resultados que no esperábamos.

Tampoco se trata de actuar de manera impulsiva. El fantasear acerca de nuestros posibles actos es, en realidad, una estrategia altamente útil y muy común en los seres humanos, pues nos ayuda a prever situaciones para las que tal vez no nos sentimos especialmente preparados o para analizar los posibles riesgos de llevar a cabo cierto tipo de conductas. El punto en el que esta estrategia se vuelve inefectiva es cuando se la utiliza de sobremanera y en el momento inadecuado (por ejemplo, cuando fantaseamos por demasiado tiempo en el preciso instante en el que la situación se está dando), o cuando tememos que lo imaginado no sucederá en la realidad y simplemente no hacemos nada.

Estas cosas pasan todo el tiempo en cualquier momento del día, por lo que hay una amplia variedad de sucesos en los que podemos poner en práctica lo que digo. Por mi parte, estas tres semanas he intentado pensar menos y actuar más, hacer un balance entre el análisis de la situación y mis acciones. Si bien no he logrado hacerlo en cada una de las oportunidades que se me han presentado, me he atrevido a actuar considerablemente más veces que antes. He tenido mis derrotas, algunas bastante humillantes, pero al final del día perdura la sensación de satisfacción por todas aquellas agradables sorpresas que nunca se hubiesen dado de haberme quedado quieto o callado. Todo esto, por supuesto, va de la mano con un aforismo muy conocido, utilizado en una frase de la película "La sociedad de los poetas muertos": "Carpe diem. Aprovechen el día, muchachos. Hagan de sus vidas algo extraordinario".

2 comentarios:

Yoseline dijo...

El que no arriesga no gana no??? es mejor... intentar que seguir soñando sin haber intentado. Dieguitoooo hace mucho que no te leo, pero ando fuuulll... prometo ponerme al dia pronto =)

dIROLE dijo...

Claro, es como decir quien no intenta pierde de antemano. Qué bueno saber ti nuevamente, Yoseline :)

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