miércoles, 10 de enero de 2018

Jugando cada quince días


So close your eyes for the second round

--Game of life, de Circus Maximus


Como parte del proyecto que inicié con Luis y Jose, Radio Meeple, hemos estado haciendo videos en vivo mientras jugamos juegos de mesa con Phillip Chu Joy. Es una forma divertida de enseñar un poco sobre estos juegos y la variedad enorme que hay allá afuera, alternativas muy superiores a otros más conocidos, como Monopolio o Risk. Ya les contaré más al respecto, pero por ahora pueden ver la grabación que hicimos hoy de Catan en el siguiente link:



Imagen: https://pixabay.com/en/board-game-settlers-of-catan-game-529586/

martes, 9 de enero de 2018

Sin él no sería lo mismo


Now you know the truth
What will you do?

--Day eighteen: realization, de Ayreon


Recordaba el día en el que descubrí que Papá Noel (también conocido como "Papanuel" o "Santa Claus") no existe y me topé con una idea que quise compartir.

En el colegio ya corría el rumor de que el gordito barbón era falso, y probablemente fue eso lo que me llevó a probarlo por mí mismo. En Nochebuena, tras recibir una bodyboard de parte de Santa, me arriesgué y engañé a mi papá diciéndole que lo había visto sacando el regalo del carro, cuando en realidad no fue así. Él pareció convencido, y desde ese día en adelante no volví a recibir regalos del viejo barrigudo.

Puedo recordar claramente que fue doloroso desprenderme de esa fantasía infantil. Escuchar los rumores colegiales no aminoró el golpe que fue escuchar a mi papá decir que en verdad no existía Papá Noel. Pero con el tiempo dejó de doler, hasta no sentirme mal por la destrucción de esa fantasía que me acompañó durante muchos años. Aunque no es el golpe lo importante de esta anécdota, sino de la enseñanza que trae consigo.

Santa Claus, para mí, era la manera como mi familia me consentía, me mostraba su cariño y amor. En ese entonces no lo veía así; el regalo del barbón era lo mejor de la noche, y nada podía superarlo. Y hoy no se trata de la "mentira" mantenida por tantos años, ni del personaje ficticio, ni de la tradición; se trata de la expresión de afecto. Se trata de la satisfacción de hacer feliz a un niño, de verlo sonreír y, en el mejor de los casos, de enseñarle una lección sobre el acto de dar obsequios a nuestros seres queridos.

Y por medio de la figura de Papanuel también podemos enseñar. Toda la mitología que lo acompaña habla del buen y mal comportamiento, y cómo cada quién cosecha lo que siembra, pero siento que esto puede llevarse un poco más allá. Especialmente porque la vida recompensa al virtuoso y al perverso por igual, aunque ese ya es otro tema.

Creo que sólo he raspado la superficie con este tema. Por un lado están las cientos de anécdotas que todavía podría contar, y por otro una serie de ideas adicionales que pueden rescatarse del panzón colorado. Ya habrá ocasión de escribirlas aquí.


Imagen: https://pixabay.com/en/santa-claus-christmas-reindeer-31665/

lunes, 8 de enero de 2018

Hoy no es lunes


Feels like my mind has turned into my foe

--Forever is today, de Stratovarius


La semana pasada fue un poco confusa, particularmente porque mi martes se sintió como un lunes por el feriado largo. Tuvimos reunión de equipo en la mañana, como hacemos todos los inicios de semana, a pesar de que fue martes. Mateo, quien no va todos los días a la oficina, llegó como si fuese lunes. Y así hubo una serie de situaciones que me hacían pensar que era un día y no el otro.

El año pasado retomé y dejé los partidos de fútbol, y este martes recibí un mensaje de parte de varios amigos convenciéndome de ir a la "primera pichanga del año", así que era la excusa perfecta para dejar a un lado la flojera y unirme. Desde que iniciamos, estos partidos siempre han sido los lunes; yo, confundido sobre el día, asumí que ese día debía ir a la cancha.

Me alisté emocionadísimo, me aguanté varios minutos de tráfico hasta el lugar y entré con todas las ganas del mundo. Pero fui detenido en la entrada. Di varios nombres diciendo que la reserva de la cancha debía estar separado con alguno de ellos, y el guardián dio una leída a todos los que tenía en su lista. Como ninguno coincidía, pensé que tal vez me había equivocado de lugar, pero presioné diciendo que siempre usábamos la misma cancha a la misma hora. Ante lo cuál el guardián siguió demostrando lo equivocado que yo estaba. Iba a seguir discutiendo, pero mi cerebro hizo la conexión y entendí, en medio de mi argumentación, que ese día no era lunes y que estaba a punto de pelearme por gusto. Le pedí disculpas por el error y me fui, muy avergonzado y bastante molesto conmigo mismo.

Hoy me río al pensar en todo lo que pasó, otra situación graciosa, esta vez producto de mi despiste. Y hoy, sin embargo, sí es lunes (con seguridad), así que esa primera pichanga del año al fin se dará. Emocionado he alistado mis cosas, revisado el calendario dos veces y ahora solo queda esperar para partir y regresar a las canchas.


Imagen: https://pixabay.com/en/mistake-error-question-mark-fail-1966448/

domingo, 7 de enero de 2018

Nuestro proyecto secreto


Like a rising star
The dream is coming

--The awareness, de Ayreon


He escrito antes sobre Tunche, el proyecto que estamos desarrollando en el estudio de videojuegos donde trabajo, y aunque merece un nuevo post con actualizaciones, quería hacer una breve mención de otro juego.

El año pasado comenzamos a trabajar en un proyecto medianamente secreto que hemos denominado Arrog. Mateo, nuestro director de arte, nos mostró algunas de sus obras y quedamos tan encantados con los personajes y el mundo que había creado que decidimos hacer un juego en base a todo ello. Armamos un prototipo y, tras algunas semanas de pulido, obtuvimos un producto maravilloso que gustó a todo el equipo, tanto por el arte, como por la experiencia de juego.

Luis, cabeza del estudio, lo mostró a varios desarrolladores internacionales, todos los cuales sólo tuvieron palabras positivas y reacciones de asombro. Incluso un representante de Sony ofreció dinero por él tras jugarlo sólo tres minutos. Con ese recibimiento entendimos que tenemos algo enorme en nuestras manos y que, sin importar que fuese un juego raro y de nicho, debemos continuar con su desarrollo. "Este juego va a ganar premios", escuchamos una y otra vez. "No venderá mucho y quizás sólo tengan pérdidas, pero tienen que crearlo". ¿Cómo no emocionarse?

Y en esas estamos, creándolo, avanzando poco a poco en su desarrollo a la par con Tunche. No revelaré más de él por el momento, pero puedo contarles que la imagen de este post es (o será) parte del juego. Habrá más por contar a futuro; pueden estar seguros de eso.


Imagen: Arrong Lang, de Mateo Alayza (Hermanos Magia)

viernes, 5 de enero de 2018

Yalas y nolas


Back to the past again

--Tribute to the past, de Gamma Ray


Después de muchísimos años volví a tener un álbum de figuritas, el de Dragon Ball Z. Comprarlo y tratar de llenarlo me devolvió a mi niñez, con ligeras diferencias.

Recuerdo con mayor claridad los álbumes de Spider-man, Caballeros del Zodiaco y los de cada mundial de fútbol, el olor del pegamento de las figuritas e incluso las imágenes de algunas de ellas. También recuerdo lo encantado que estaba cada vez que me compraban uno o diez paquetes, cuando en su interior encontraba las especiales, "cromadas", y cuán decepcionado me sentía si tenía demasiadas repetidas. En el colegio todos (o casi todos) las coleccionaban, así que cada día había amontonamientos para intercambiarlas y los populares "yalas" y "nolas" para indicar si se tenía o no alguna figurita.

Tener un álbum nuevamente me hizo regresar por instantes a ese lejano pasado, en especial el olorcito del adhesivo, pero la experiencia fue bastante distinta. Esta vez los paquetes de figuritas debí comprarlos yo, y el precio por ellas fue dolorosamente alto, así que encontrar repetidas fue muchas veces más decepcionante que de chico. Pude cambiarlas con algunos amigos dentro y fuera de mi oficina, pero conseguir las que necesitaba fue inmensamente más difícil por la escasez de personas que las coleccionaban. Y si encontraba las especiales, no me emocionaba tanto.

No pude completar el álbum, lamentablemente, y la experiencia no fue tan similar a la que tuve en la infancia, pero la disfruté, más que nada por los recuerdos. Ahora sólo queda esperar al que saldrá por el mundial de este año; ese definitivamente sí pienso completarlo.


Imagen: http://exitosanoticias.pe/wp-content/uploads/2017/10/dragon-ball-album.jpg

jueves, 4 de enero de 2018

Toda la música, ahora sí


Extreme ways are back again

--Extreme ways, de Moby


Hace varios años atrás intenté hacer un ránking de todas las canciones que tenía en mi computadora, e incluso escribí un post al respecto. Hace unas semanas regresé a esa colosal tarea.

Mi objetivo, concretamente, es hacer una selección de todas las canciones que más me gustan y, a partir de ellas, elegir las 101 mejores. La primera parte, seleccionarlas, se da de manera muy subjetiva, escuchando solo algunos minutos de cada una y marcando las que disfruto o eliminando las que no me generan mayor emoción. En las últimas semanas he elegido casi 600, y recién voy por las bandas con nombres que empiezan con la letra D.

La segunda parte sigue siendo subjetiva, pero implica un proceso más objetivo gracias a un sistema de puntuación. No soy un experto en música, en lo técnico, pero sé lo que me gusta, así que evaluaré los instrumentos, la voz y la letra, además de las emociones que me genera, si hay una anécdota personal asociada a la canción y si hay algo particular que no me guste. Cada una de estas categorías cuenta con una puntuación, así que el puntaje de toda canción oscilará entre 0 y 24, con lo cual espero obtener las 101 mejores.

Es una tarea recontra grande, más que cuando intenté hacerla por primera vez allá en el 2010. En ese entonces mi lista de canciones contaba con cerca de cuatro mil; hoy supera las quince mil. Y si hace ocho años calculaba terminar de puntuar canciones en año y medio, no quiero ni hacer las matemáticas para saber cuánto me tomará esta vez. Muchísimo más, con seguridad, pero eso no me detiene.

La primera vez que traté de hacer esto tuve muchos obstáculos; olvidaba guardar el archivo con las puntuaciones o me quedaba dormido escuchando algunas canciones, por mencionar algunos. Pero esta vez espero sea diferente. No tengo tanto tiempo como entonces, pero sí las ganas, sí ese bichito que me empuja a concretar este proyecto que tal vez no tenga mayor trascendencia, pero que siento que debo realizar. Y cuando lo complete, porque lo haré, pondré aquí la lista que alguna vez prometí.


Imagen: https://pixabay.com/en/birds-swifts-singing-twitter-music-2672101/

miércoles, 3 de enero de 2018

Riesgos y pérdidas


The way back home always is the same

--Big jumps, de Emiliana Torrini


Me considero una persona aventurera, que toma riesgos calculados antes que lanzarse sin pensar, pero muy dispuesto a nuevos descubrimientos y experiencias. Mi familia y muchos de mis amigos no me ven así, justamente porque la imagen que muestro de mí mismo es una bastante diferente cuando estoy con ellos; no se trata de engañarlos, sino de mantener ese lado mío un tanto más resguardado; más mío, valga la redundancia.

Definitivamente los riesgos más grandes los tomo al montar bicicleta. Desde hacer una pequeña pirueta o bajar escaleras, hasta meterme al tráfico y pedalear a velocidades altas, bicicletear es mi principal fuente de adrenalina y endorfinas. Es algo que hago bien y que me satisface más que cualquier otra actividad; creo haberlo dicho incontables veces.

También me gusta perderme, literalmente. Varios años atrás comencé a conocer buena parte de Lima caminando y pedaleando por lugares desconocidos, tomando rutas que pensaba podrían llevarme a mis destinos, pero siempre algo ignorante de adónde iría a parar. Siempre por zonas tranquilas o medianamente seguras, claro; de lo contrario ya me habrían asaltado mil veces.

Esto último lo he practicado en cada nueva ciudad que he visitado. Si bien empiezo viendo mapas de los lugares a los que iré y las posibles rutas que puedo tomar, el resto del camino lo hago "a ciegas". Así conocí Pittsburgh y sus afueras, en mis días libres yendo primero por las cercanías de mi hotel hasta donde mis pies soportasen y luego tomando buses a otras docenas de lugares. Así conocí, también, otras ciudades estadounidenses y latinoamericanas, y di con lugares maravillosos a los que nunca planeé llegar y que ahora son como paraísos que descubrí de casualidad. Todo esto, valga decir, lo hago solo. Aún no encuentro a alguien que ame perderse tanto como yo o que no se preocupe de conocer el camino de regreso. 

Son, como puede verse, riesgos calculados. Sí, hay potenciales peligros, pero trato de minimizarlos estando preparado, sea viendo la ruta previamente en un mapa, llevando dicho mapa conmigo en caso realmente lo necesite, teniendo el celular a la mano y un poco de dinero de emergencia. Tampoco es que busque problemas. 

Estos son solo algunos ejemplos, obviamente. Cuando se trata de tomar decisiones importantes tampoco dejo de arriesgarme, pero nunca sin un plan B. Y ser así, valiente, curioso y atrevido, es algo muy propio que no busco compartir con nadie; porque les cuesta entenderlo, aceptarlo o creerlo. Con nadie que no sea como yo, claro está. Y sé que no estoy solo en ese aspecto.

Imagen: https://pixabay.com/en/girl-view-courageous-height-2047482/

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