sábado, 1 de agosto de 2009

Lesión


Tell me exactly
What am I supposed to do?
Now that I have
Allowed you to beat me!
Do you think that
We could play another game?
Maybe I can win this time?

--The game, de Disturbed


Aunque camuflado, siempre he sido un mal perdedor. Tengo una naturaleza bastante competitiva, tanto así que a veces me pongo retos a mí mismo con el solo propósito de poder lograr objetivos, y es por ello que para mí el perder es doloroso. Digo camuflado porque cuando estoy con mis amigos trato de no parecer molesto e intento que piensen que no pasó nada.

Llevo más de un mes jugando fútbol y solo han habido dos partidos en los que he perdido, uno porque me tocó ser capitán y mis elecciones con respecto a los jugadores fue bastante mala, y otro porque mi habilidad "futbolística" está siendo sobrepasada por la de mis compañeros. Justo en este punto es que choca lo que menciono en el párrafo anterior.

No me molesta perder los partidos, siempre y cuando sienta que he jugado razonablemente bien, de repente haber hecho al menos un gol o alguna jugada que contribuyera al mismo, y hasta quizás evitar que el equipo contrario lo hiciera. Las primeras semanas todo iba bien, me desempeñaba a la par que algunos de mis amigos y un poco mejor que otros gracias a mi juventud (soy cuatro años menor que el más joven, y nueve que el más viejo) y, especialmente, a la resistencia que he ganado gracias a mis salidas en bicicleta. Pero estos últimos partidos los demás o están jugando mejor ahora que se han acostumbrado a la cancha y al juego en sí, o están invitando gente que juega muchísimo mejor. Lo que me molesta, por ser mal perdedor y no por dejar de entender que estas cosas pasan, es que ya no estoy entre los mejores jugadores. Ya no soy el más rápido ni el más resistente, tampoco el que hace las mejores jugadas ni el que mete o evita más goles.

Estos partidos nacieron de la idea de un amigo, y yo me uní con la intención de divertirme un poco, hacer ejercicio más seguido y añadirle fuerza a la amistad que tengo con los demás jugadores. Pero me temo que debido a mi naturaleza competitiva, el querer ganar siempre, lo primero está siendo más difícil de conseguir, y ello afecta un poco el tercer punto. Sé que no siempre puedo ser bueno en todo, y ahí entra en juego mi ocasional sentido de la perfección para complicarme las cosas, pero comienzo a pensar que la situación irá de mal en peor.

En fin, nada está decidido aún. Además, el jugar con gente mejor que yo es una excelente manera de practicar y mejorar, de aprender nuevas jugadas y de elevar un poco el reto, sin olvidar que voy haciendo nuevas amistades. Competitividad o no, el punto es concentrarse en lo positivo.

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