martes, 3 de junio de 2008

Mírame; ¿ves lo mismo que yo?



Conversando con mi Yo del pasado medianamente cercano:


Yo: ¿Qué piensas hacer ahora que el frío amenaza con helar sus corazones?

Yo: ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puede hacer cualquiera?

Yo: ¿Te rendirás sin siquiera haber soñado, sin siquiera imaginar el otro lado?

Yo: ¿Quién dice que no he soñado? ¿Quién dice que no imagino el otro lado, un mundo donde la luna nos ilumina con más fuerza que el sol, un mundo donde la palabra “miedo” existe solo en mitos, un mundo donde cada uno emana luz propia?

Yo: ¿Cuándo dejarás de ser así, amante de las ilusiones? ¿Es qué no te preocupa lo que digan los demás?

Yo: ¿Cuándo es ‘cuándo’? ¿Cuándo nos ha importado lo que otros puedan pensar o decir o hacer? ¿Cuándo pensaste que me conocías mejor de lo que yo te conozco a ti?

Yo: ¿Vivir en el futuro me volverá así de despreocupado?

Yo: ¿Por qué preguntas por respuestas que aún no estás listo para saber?

Yo: ¿Realmente esperas que te conteste eso, adorador de sueños, cuando tú mismo ya lo sabes?

Yo: ¿Qué puedo esperar si en lugar de emprender mi marcha hacia lo que vendrá te tengo a ti para detenerme?

Yo: ¿A quién preferirías?

Yo: ¿Es demasiado problema pedir ver lo que me depara el destino, tal y como tú lo ves en este momento? ¿Es demasiado inconveniente pedir una vida sin lamentos, sin errores, sin mentiras? ¿Es demasiada osadía pedir amor?

Yo: ¿Qué se yo?

Yo: Lo cierto es que sabemos lo necesario, solo la cantidad justa para tomar el camino adecuado, y el resto depende del resto; podemos pedir el mundo, pero es el mundo en última instancia quien decide si acude o no a nuestro llamado. Podemos soñar y amar cuanto queramos, pero nunca debemos olvidar hacerlo mientras vivimos; y eso es lo que sé.

1 comentario:

Sarita dijo...

Has inspirado el nacimiento de un Post ...
besos, =)

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